jueves, 27 de marzo de 2008

Te doy hoy lo que ayer no te di

Estos días marzo ventea y revuelve las hojas, el pelo y los recuerdos. Me llama esta mañana Silvia: su padre se muere, me dijo Alberto el otro día. Y me acuerdo de la primera vez que me llamaron. Y de la segunda: estaba montando en bici, luchando contra el viento, de vuelta a casa. Cómo vuela el recuerdo. Parece que fue ayer la primera vez que vinieron al despacho y hace casi un año. Estaba lleno de salud. Viejo y ajado, pero fuerte. Mirada cansada que ha visto mucho. Manos gruesas y ásperas de hombre de campo.
He medido las palabras con ella, porque gasta sus días contaminada con el recuerdo de que se les va, de los momentos que le pudo dedicar, de las oportunidades perdidas. De los besos que le robó y los abrazos que no le ha dado. Parece darse cuenta de que ya le ha matado. Y se abandona a su propia pena.
–Ya me ha visto el médico forense. Me ha dado cita para el mes que viene. ¿Cómo lo ves?
–Bien. Pide hora en rehabilitación, porque la compañía ha autorizado diez o doce sesiones más. Y diles que te hagan un informe de tus lesiones.
–Vale.
Las palabras resbalaban y se iban con el viento.
–Oye, se me ocurre, que como estamos en el hospital con papá, igual podríamos acercarnos mi hermano y yo. Y hablar.
–Claro.
Al colgar, me he quedado con el teléfono en la mano, recordando. Solo, se sentía solo, me dijo Alberto. Viejo. Aparcado. Desatendido. Solo.
He marcado el teléfono de mi madre:
–¿Cómo estás?

viernes, 21 de marzo de 2008

Dos días

Procesiones. El Silencio. Lluvia. Chocolate con churros. Santi. Inma. Alonso. La noche oscura. La Última Cena. ¿Acaso soy yo, Señor? El pan. El Pan de Vida. La bolsa. Treinta monedas. La hora de las tinieblas. Sueño. ¿Dormís? Amargura. Campanilleros. Una espada. Como a un ladrón. Anás y Caifás. La noche. Soledad. Miedo. El gallo. La canallesca. Yo mismo. Tantas veces. Escupen. Escupo. Blasfeman. Procesiones. Vicente. Prado. Rodolfo. Lucía. Incienso. Cadenas en los pies. Ruidos que duelen. Pilato. El pilatos. Cobardes. Las risas de Herodes. ¡Crucifícalo! Barrabás. El flagelo. Los azotes. Sangre. Coronado rey. Trapo de púrpura. Ecce homo. ¡Crucifícalo! Sangre. Piedra. Polvo. El Madero. Rumor de lágrimas de unas. Gritos de otros. Cristo en la calle. Cristo que pasa. Simón. El Cireneo. Yo no. ¡Yo no! Ansiedad del odio. La Calavera. La ciudad en silencio. Siete palabras. Cornetas y tambores. Luto. Ella. ¡Al cielo con Ella! La Cruz. Muerte. Libertad. Todo está cumplido. Ya es de noche. Rescate. Esperanza.
Ahora es después.

miércoles, 19 de marzo de 2008

Hoy

Hoy he salido con un par de zumbaos a investigar una ruta preciosa, la de Pinos Altos. A mitad de ruta hemos topado con otros montañeros, mezcla de varias peñas (Casco Locos y Séptimo Piñón) y aficionados diversos. Nos han subido hasta el pico Gatos y allí hemos disfrutado de unas magníficas vistas y de un sol de calentaba de veras.
A la vuelta, Rodolfo ha sacado la cámara y no he podido evitarlo: he sido yo mismo. Sé que doy al traste con mi fama –merecida, por cierto– de serio y de responsable, pero es que es la primera vez que aparezco en youtube y me hacía ilusión compartirlo con todos. Ahí va:



Felicidades, por cierto, a todos los joseses.