domingo, 14 de febrero de 2010

Tengo suerte

Esperábamos en el pasillo, ya con la toga puesta. La fiscal sostenía que había entrado en un bar, haciendo un agujero en un muro, para robar la recaudación de la caja y de las máquinas recreativas. Hablábamos de todo y de nada. De la vida, de su vida, para ser más exactos; de su futuro más allá del juzgado y del certificado de antecedentes penales.
Mira, Néstor, cuando salga de aquí, solo pensaré en cómo conseguir algo de dinero.
Ya.
Un bolso descuidado, un coche abierto, una cartera… Cualquier cosa.
Ya.
Mi vida no es fácil, ¿sabes?
Mira, la vida no es fácil para nadie. Podrías ser cualquier otra cosa. ¿Has intentado trabajar?Robar no es la solución.
Ya. Lo sé. Pero a mi no me lo han repetido una y otra vez desde pequeño, ¿sabes? Por eso es más difícil.

La mayor parte de la gente tiene lo que se merece. Otros no.
Y así me quedé, atascado en ese pensamiento el resto del día.

viernes, 22 de enero de 2010

Uh!

“Uh
is
the
sound
that the mother makes when the baby breaks”



[Y ahora –veintiséis años después– volverá el grito, el dolor, el desmayo. Abrirá mi carta y leerá una y otra vez que su hijo estará en prisión los próximos 725 días de su vida. Necesitará sentarse y llorar y dejará que la carta se caiga al suelo y no querrá consuelo. Y quizá decidirá entonces que permanecerá cada uno de esos setecientos veinticinco días a su lado, cerca de él, para lo que quiera. Aprenderá a leer y escribir solo para mandarle cartas. No, no lo abandonará, aunque haya hecho las cosas mal, aunque haya malgastado su vida. Es su madre. Seguirá a su lado]

lunes, 18 de enero de 2010

The road

Piensa –deprisa– una lista.
Y pensó. Cocinar contigo. Montar en bici. Subir montañas. Tumbarnos en la hierba. Ver las estrellas. Mirar el valle. Viajar. No hacer nada. Trabajar. Soñar con cada amanecer. Pasear de noche. Azul. Verde. Sentir el viento en la cara. Oler a tierra mojada. Caminar bajo la lluvia. Ansias de eternidad. Praga. Roma. Paris. Nueva York. Estocolmo. Una cerveza. Dos tintos de verano. Mi paella. Nieve. Frío. Calor. El mar. Noches de Luna llena. Mi inglés. Tu castellano. Una promesa. Tous.
Y eso –todo eso–, ¿cuánto nos durará?
La eternidad.
¿Lo sabes?
No, pero cuando se termine pensamos en más.
¿Sin planes?
Sin planes.
Una sorpresa.
Me encanta.