martes, 2 de octubre de 2007

Umberto Tozzi: retazos de Zaragoza (I)

Huimos del cocktail de bienvenida como fugitivos, porque era un poco casposo, porque había más de mil personas y porque Enrique nos había organizado una cena por todo lo alto en un restaurante de un buen amigo suyo. Además teníamos ganas de vernos a solas.
La cena, íntima para diecisiete amigos e informal, volvió a reunirnos a todos: abrazos y besos, cómo estás, bien ahora que te veo, sonrojo y vuelta a empezar… Comimos, bebimos, nos reímos y compartimos proyectos, ilusiones y problemas como si fuera ayer cuando nos despedíamos en Burgos; es curioso lo poco que nos cuesta olvidar más de noventa días de separación física.
Con el postre, Graciela brindó por Enrique, por Zaragoza y por todos nosotros y el corazón se nos encogió en un puño y nos emocionó como solo ella sabe hacerlo. Pero no sigo, que luego me lee y me llama zalamero y adulador.
Después de cenar nos fuimos a tomar una copa –cosa de poco, que al día siguiente había que trabajar– mientras veíamos el final del Zaragoza-Barça y seguíamos hablando de todo y de nada: de los juicios de Alberto en Madrid en defensa de niños huérfanos y de Lola que sostiene que no se presentaba a la reelección y de Pedro y de Carlos y de Esther y de todos. Y a veces nos callábamos, porque no había que decir nada, porque el silencio no hacía daño.
El final de lo noche se me mezcla con el Umberto Tozzi que atronaba el coche de Enrique (en su faceta de taxista, esta vez) y que cantamos desafiando el frío de la noche: io ti amo e chiedo perdono, si sigues todo recto llegamos a mi hotel, ricordi chi sono, acuérdate que mañana nos vemos en el desayuno, apri la porta a un guerriero di carta igienica, pues no sé si mañana me toca defender la comunicación, ti amo, ti amo, mañana a los ocho, ti amo, ti amo, ti amo, yo llegaré más tarde, damni il tuo vino leggero, che hai fatto quando non c’ero, que tengo que llevar a los niños al colegio...
Y así me metí en la cama. Olvidando el cansancio del viaje, los asuntos del despacho y la inquietud de enfrentar mis conclusiones a las de medio millar de abogados, me dormí sonriendo.

10 comentarios:

María dijo...

molan esos reencuentros... ¡¡qué envidia!! tengo que organizar yo uno!!

Marta dijo...

Realmente suena a que lo pasasteis fenómeno, a que teniais ganas de reencuentro y a que lo aprovechasteis bien ¡¡je!! Y eso que sólo es el principio...
Pues nada, que queremos el siguiente capítulo con la defensa de tus conclusiones y el resto de la juerga del fin de semana.

ARP dijo...

Tío, Néstor, escribes muy bien.

El futuro bloguero dijo...

Me estás inspirando la entrada que voy a colgar mañana jueves, en cuanto encuentre unas fotos para ilustrarla y el ratito para redactar.

Es que yo también tendré uno de esos reencuentros este fin de semana...

Bienvenido.

Néstor dijo...

Si María, son buenos estos encuentros. Cada día me doy mejor cuenta de ello.
Je, je, Marta no lo dudes: lo pasamos en grande. Seguiremos con los capítulos. Mañana más.
Arp, tú es que me lees con buenos ojos.
Futuro, ansiamos YA tu entrada: no nos hagas esperar.

J. dijo...

Cómo cuentas, Néstor. Que me dan ya ganas de hacerme de tu gremio y echar un brindis o dos y besos y abrazos y hasta de aplaudir los goles del barça o no, depende de quién me rodee.

En serio. Genial cómo lo has contado.

Nodisparenalpianista dijo...

Si, vale, muy bien, loq ue sea, pero... Umbreto Tozzi... joer, tiene un trago... Que nadie se meta conmigo cuanto toque a Battiato!!!
Por otra parte te veo muy centrado en el tema de la logístic ay la intendencia, Acuérdate que hemos quedado y que lo has de organizar tú, que diez años pasan volando y luego nos saldrás con que no has tenido tiempo de hacer las reservas...

Juan Ignacio dijo...

Muy buena esa charlacanción...
Saludos.

Ricardo Montoliu dijo...

Bravo compañero!

Néstor Aparicio dijo...

J., en realidad mi gremio es el de mis amigos... Y ahí siempre cabes.
Pianista, parece mentira: las reservas ya están hechas. me falta concreta el número así que vete abriendo una lista en tu blog.
Mil gracias Juan Ignacio y Ricardo.