sábado, 19 de enero de 2008

A veces no vemos

Era sábado cuando sonó el movil de la guardia. Mi primer pensamiento no fue ni correcto, ni demasiado lúcido; quizá porque eran las seis de la mañana o porque salía de guardia. Sentado en el suelo –acurrucado de frío– contesté como pude y escuché medio dormido: al otro lado, alguien que me dijo pertenecer a la Guardia Civil decía no sé qué de un detenido, de alcoholemia, de quebrantamiento de condena y de que me fuera para allá para asistirle en su declaración. Pues nada: ducha fria, café y coche. Y niebla, mucha niebla.
Apenas veinte minutos después estaba en el cuartel: buenas, buenas, de qué se trata, de una alcoholemia y quebrantamiento de condena y circular sin seguro, cuánto ha dado, me temo que mucho, me puedo sentar, por favor, le han informado de sus derechos, si, tienen café, si, está en condiciones para prestar declaración, sí.
Le miré por primera vez, a los ojos, mientras nos contaba su historia. Con habla pastosa nos desgranó cada minuto de la historia de su vida. Me dio pena; una pena honda que no suelo sentir con la gente que bebe y conduce y sigue conduciendo aún después de que le hayan quitado el carnet.
Antonio quedó en libertad a los quince minutos. Le informé de las consecuencias (pena de prisión, retirada definitiva del carnet, juicio y condena), pero parecía darle todo igual. Le disparé: ¿qué te pasa? No sé –me dijo–, las cosas no van bien. Ya, le dije. Cada uno tiene sus propios problemas, pensé: no soy nadie para juzgarles.
Hacía frio, era todavía de noche y la niebla seguía donde la había dejado.

18 comentarios:

Carlos RM dijo...

Tenías frío y ¿ducha fría? Chico, date una tregua. Me está dando frío... Bromas aparte, gran microrelato, lleno de hilos de los que tirar con la imaginación. Por cierto, ¿has leído algo de Lorenzo Silva, especialmente los casos del sargento Bevilacqua? Quizá para ti es leer sobre lo que ves a diario, pero te lo recomiendo.

Néstor Aparicio dijo...

Ja, ja... CARLOS, a esas horas, o me despierta la ducha fria o no lo hace nadie (ni el café). No he leído nada de Silva, pero te haré caso una vez que me termine todos los préstamos y recomendaciones que tengo pendientes.
Por cierto, recomiendo la versión de Round Here de los Counting Crows. Y, mejor aún, la explicación del principio. This is a story about me, dice.

Altea dijo...

Jo. Sí es a mí, me cae la perpetua y un día, seguro.

Nodisparenalpianista dijo...

No se, Néstor, no se...

Reafirmo lo de Carlos RM y Bevilaqua y la Chamorro. Alta calidad.

María dijo...

puf! eso de que suene el movil asi sin pedir permiso... yo lo llevaría fatal...

Rocío Arana dijo...

Aaaaah... a mí como dices no me dan pena los borrachos al volante. Me dan miedo y rabia. Ah.

Benita Pérez-Pardo dijo...

Estoy con Rocío. Pena no me dan cuando conducen y además reincidente!!.
Pena me da lo destructiva que es la tristeza en todos los niveles!.
Suerte tuvo de que no hubiera accidente con víctimas!

Daky dijo...

chico, no sé, casi,casi que me da lástima este señor pero el hecho de intentar autodestruirse pudiendo provocar "daños colaterales".... pues.... como que no me seduce la idea.... que quieres que te diga.
Yo tengo mis problemas (o no) pero los demás no deben verse involucrados, o no al menos de una manera de directa, no se si me explico... un beso guapo

Dulcinea dijo...

Estoy con la peña. Pena por su situación personal, desde luego. Y merecedor de toda ayuda en ese sentido. Pero no deja de ser una persona con alcohol al volante, un peligro para los demás. Y además es reincidente.

Ponte en el sitio -hipotético- de otra persona que va conduciendo, o paseando, o cruza una calle y ... tiene un accidente, o es atropellado a causa de la alcoholemia tu cliente. Cuéntale que tu cliente tenía problemas.

Rocío lo sintetiza muy bien: miedo y rabia.

María dijo...

mmm esta falta de actualizacion clama un chat en tu sitio.. jejeje

Dulcinea dijo...

Eso, eso. En vez de hacer trampas con los negativos de las fotos que te sacó María, podrías actualizar tu chat. Chato.

Nodisparenalpianista dijo...

Néstor, apúntate en la agenda lo de ACTUALIZAR de vez en cuando, que estamos famélicos de tus aventuras...

Néstor Aparicio dijo...

Madre mía, es que no perdonáis una. Pues bien, no actualizo porque tengo dos problemas: he ido de craneo con la guardia y -oh sorpresa- me cambio de despacho. He sido fichado por otro despacho de la ciudad y me voy esta misma semana... Ya os contaré con detenimiento, que os veo cara de interés.

María dijo...

¿¿Un nuevo despacho? ¿mas grande? ¿que te ofrecían? ¿más bolis en el cubilete de la mesa?.... va... cuentanos!!!!!

Dulcinea dijo...

¿Has leído a Grisham? Una de sus novelas comienza por la historia de un abogado que cambia de bufet y resulta que su nuevo jefe es la Mafia pero él no lo sabe y lo implican hasta el tuétano hasta que lo descubre y entonces...
Pero tu tranquilo que seguro que a tí no te pasa nada de esto. ;)

Por cierto, a la que se instale, fiesta para estrenarlo, ¿vale chicos?

Nodisparenalpianista dijo...

Néstor, dile a tu nuevo Padrino que si quiere conocer a la familias de mi distrito, podemos hacer negocios juntos. La contraseña es "Bicicleta con corbata".

Álvaro Matía dijo...

A esas horas, tendría que estar prohíbido que te despertaran

Ljudmila dijo...

"Hacía frio, era todavía de noche y la niebla seguía donde la había dejado"
Tienes alma de poeta ;)