martes, 9 de septiembre de 2008

La audiencia previa

El juicio es la guerra. Siempre lo he pensado así. Quizá porque así me lo han enseñado. Quizá por eso no siento compasión del contrario; quizá porque el abogado contrario tampoco la siente por mí. Eso facilita las cosas, porque la elección se reduce a una: tú o yo, mi cliente o el tuyo, que es tanto como decir tú o yo. Por eso hoy tampoco he dudado…
Mientras hablaba al juez, he mirado de reojo al compañero: se le había borrado la sonrisa y miraba atónito el documento que movía entre mis manos. Ha pedido examinarlo. Lo ha hecho. He pensado rápido: acaba de perder la iniciativa, no le dejes pensar, interrúmpele. No había pasado dos páginas cuando he comenzado a descargar mi artillería dialéctica, saltándome todas las reglas de la audiencia previa.
–No soy quién para dar consejos procesales, pero entiendo que, a la vista de este documento, la parte actora debería desistir del procedimiento.
No está bien, he pensado: no debería haber dicho eso. Pero lo he dicho, así que he esperado, con media sonrisa, parapetado al otro lado de la sala de vistas. El abogado contrario ha devuelto el documento, me ha mirado y ha comenzado a revolver sus papeles. Estás nervioso, he pensado. He tosido un poco, me he quitado las gafas y, despacio, las he dejado en la mesa. Ha levantado la mirada y ha seguido el movimiento.
No lo hagas, he pensado. Hazlo, he deseado.
Y lo ha hecho. Me ha mirado a mí y ha embestido con unas explicaciones que nadie ha escuchado, en lugar de fingir indiferencia y decir algo así como “el documento aportado no desvirtúa en modo alguno las alegaciones efectuadas por esta parte, como tendremos ocasión de probar”. Pero es joven, como yo y ha decidido rápido y mal. Ha vacilado y sus clientes, el juez y yo lo hemos visto.
Y he mantenido mi sonrisa y la ventaja. Al menos hasta el día del juicio.
Al salir he mirado el cielo azul, he saludado a dos abogadas, hemos comprado “alfonsinos” –unos dulces que son mi perdición– y nos hemos tomado un café en la plaza. De vuelta, en el coche, he pensado que para ocasiones así me merezco un Aston Martin, azul y descapotable. Porque hoy me tocaba ganar. Mañana será otro día.

26 comentarios:

AleMamá dijo...

No podría defender algo en que no creyera. ¿Es limitante en tu profesión esto de necesitar creer la versión del cliente para defenderlo? otra cosa para mí sería mentir, engañar y ser injusta, o sea, lo contrario de lo que en teoría se busca y desea. Difícil carrera la de abogado, pero bella si descubre la verdad.

Saludos

Pablo dijo...

Te pongo un comentario de una noticia anterior sobre la Vuelta a España por si no lo has leído:

"Hola... una pregunta desde Asturias... Nos han dado... o al menos eso nos han dicho unos pases VIP para la salido de la etapa de Oviedo... Son unas pulseritas rojas que me ha dado un buen amigo de la FORD... Con esa pulsera entraste tu?... a dónde te dejan acceder?... Te agradezco la información pues no sabemos exactamente a que te da "derecho" ese pase... GRACIAS de antemano..."

Gracias por contestar...
Pablo

Marta dijo...

Ciudad Real queda lejos de aquí. Leo esto y me alegro mucho de ello. Pero mucho mucho ¡jaja!

Luisa dijo...

Por favor,Letrado,el primer mandamiento:ser despiadado. Sobresaliente.Seguro que ha ganado.Claro que luego están los recursos,pero mientras sí,mientras no,qué GUSTAZO.
Así me gusta.Aunque no podré perdonarte nunca que no quisieras defenderme ante los de la Nasa.Te lo guardo.Y no me argumentes,ni me hagas alegatos,ni me presentes documentos inventados,que yo no,querido,no me los trago.
¿Quieres lentejas?María tiene dos cazuelas,por si te interesa.
Yo,el día que bajes al Sur te canto y te enseño qué hacemos aquí con los letrados.

Néstor Aparicio dijo...

Hum... ALEMAMÁ, no se trata de defender algo en lo que crees, sino de defender los intereses de tus clientes, lo creas o no. El abogado no busca la verdad ni la justicia, solo el interés de su cliente. Y apra eso utiliza de todos los instrumentos técnicos moralmente lícitos. Por eso, el abogado no debe mentir, ni usar la mentira.
PABLO, en efecto, es esa pulsera roja. Con ella colgada de la muñeca entras a todos los sitios, excepto al podium donde firman los ciclistas.
MARTA, no sé cómo tomármelo, ja, ja, ja... Pero un tibu como tú no tiene nada que temer de mi. Ya verás, ya.
LUISA, en realidad no es que no quisiera defenderte contra los de la NASA: lo habría hecho encantado si estuvieras aquí, pero es que te iba a cobrar un pastón solo por la salida de despacho (juas, juas...). Por cierto, en realidad no soy despiadado. Ni siquiera soy duro, joer. Pero a veces me gustaría serlo.
¿He oído algo de lentejas? Hum... No sé, pero me suena que tengo un viajecillo pendiente a Málaga...

Altea dijo...

¡Bueno, bueeeno, ya será menos!
Por cierto, es una guerra hasta cierto punto: ¿qué hay cuando ambas partes contendientes se ponen de acuerdo entre bastidores, eh? ¿Y cuando ni siquiera tu propio abogado te cree? A mí me ha pasado.

Benita Pérez-Pardo dijo...

A mí lo de la guerra casi me gusta más que las negociaciones. Claro, que supongo que depende de cada situación...

También un éxito buscar el interés del cliente. Muchos buscan la manera de alargar la facturación!

Saludos desde el norte

María dijo...

otra vez las gafas como armas.... sigo pensando que tienes que enseñarme!!
¡Qué divertido suena cuando lo cuentas asi.... como de peli de algunos hombres buenos!!!

Myriam dijo...

Parece una película, me alegro de que te saliera bien.

una choquera dijo...

Yo también quiero aprender el manejo de las gafas!!

Por lo demás, de acuerdo, es la guerra y, aunque no se mienta, ni se usen mentiras, ocultar parte de la inconveniente verdad completa facilita mucho el trabajo...

R. Gª. ALDARIA dijo...

Estimado compañero, no sé en que tono lo dirías, pero me sueltas a mi lo de "No soy quién para dar consejos procesales, pero entiendo que, a la vista de este documento, la parte actora debería desistir del procedimiento" y te parto las piernas a las salida, ya que dices que es la guerra, je,je,je. Lo sorprendete es que el Juez no te cortará o diese un toque. Te estás volviendo un tiburón. ¡Cuidado!

Dulcinea dijo...

Néstor, me estás asustando. Primero dices:
"Ha vacilado y sus clientes, el juez y yo lo hemos visto."
Y luego continuas:
"El abogado no busca la verdad ni la justicia, solo el interés de su cliente."

¿Qué pasa cuando gana la mentira, con un testigo que comete perjurio? y A mí me pasó. Y no sabes la impotencia que me causó, y lo poquísimo que creo que los juicios, en los jueces.

Néstor Aparicio dijo...

ALTEA, cuando no hay juicio, no hay guerra. Si los abogados llegan a un acuerdo y tu abogado reconoce que te saltaste el semáforo (porque a excepción de tu versión no hay ningún otro dato que lo desmienta) termina por pagar la compañía de seguros y no hay juicio... Hum, cualquier parecido con la realidad puede no ser una coincidencia (!).
BENITA, como sabes, la negociació también tiene algo de bélico. Tienes que decir sin llegar a decir, dar sin ceder demasiado, recibir pareciendo que no te satisface... Tiene su interés, claro. Pero el juicio, ¡ah, el juicio!
MARÍA, cuando me invites a lentejas, te doy un curso acelerado de manejo-francamente-impresionante-de-movimiento-de-gafas. Y acuérdate del foie, claro. Ahora en serio (bueno, un poco en serio): hay algunos juicios que sí son peliculeros, porque hay muchos intereses en juego y las posturas son jurídicamente enconadas. Eso está bien.
Gracias, MYRIAM. Lo cierto es que solo me ha salido bien la primera parte. En noviembre tengo el acto del juicio y ya veremos qué pasa.
UNA CHOQUERA (bienvenida, por cierto. ¿O estuviste antes? Creo que sí), no se trata de mentir, sino -como bien dices- elegir bien las cosas que se deben decir y cómo las debes decir. Mentir está feo. Para el curso de gafas, pregunta a María...
RAMÓN, es que escojo cuidadosamente a los letrados a los que hago estas cosas... A tí te tiraría un bolígrafo o mencionaría no sé qué de un paraguas o diría que los de la grúa se están llevando al Leónidas. No sé, algo se me ocurriría, ja, ja, ja...
DULCINEA, así es. Pasa a menudo que un testigo mienta y que todo se te venga al traste. Y pasa que te sientes impotente. Explícaselo al tipo que va a prisión porque su mujer le acusa falsamente. Los jueces no son omniscientes: saben lo que les ponen delante. Yo tampoco confío demasiado, pero hay que esforzarse en ello, porque si eso falla...

patzarella dijo...

puedo ser tu cliente ???? tendr'as compasi'on del que me ha robado ??? s'olo quiero recuperar mis cosas !!!! snif!

Altea dijo...

Pero bueno, vamos a ver: si yo me salto un semáforo, ¿no está mi abogado para defenderme por encima de Carlos V? ¿Contra toda esperanza? ¿Contra toda evidencia?

Dulcinea dijo...

Pues qué mal.

Dulcinea dijo...

Altea, pasa de abogados. Siempre puedes decir que eres daltónica. O que estás embarazada y especialmente sensible(ver blog de Miriam. Lo que sea, antes que la verdad, porque ya ves de lo que sirve. A veces.

UNA CHICA ALMODOVAR dijo...

Con la cara de corderitos que teneis ( lo digo con conocimiento de causa), y luego sois unos lobos con hambre de Caperucitas.

Quien te ha visto y quien te ve D.Néstor

Néstor Aparicio dijo...

PATZARELLA, no te preocupes, acabarán por aparecer tus cosas. Tí sigue viajando y contando cosas.
ALTEA, claro que sí. Tu abogado te debía defender por encima cde cualquier cosa, pero no puedo decirte mucho más porque no conozco los detalles concretos (¿te saltaste el semáforo o no?).
DULCINEA, no está mal, es lo correcto. El juez debe impartir justicia y yo defender a mi cliente. Si cambiáramos los papeles mandaríamos al traste todo el sistema... La existencia de abogados independientes y honrados es lo único que diferencia a las democracias de las dictaduras.
DULCINEA 2, te veo un poco chamuscada, ja, ja, ja...
CHICA ALMODÓVAR, ¿nos conocemos? ¿Cuánto tiempo hace que no me veías? ¿He cambiado mucho, mucho? No sé, no creo que seamos lobos. Pero ten en cuenta que me debo a mi cliente, no al contrario.

Ángel dijo...

Eres buen abogado. Te voy a contratar.

Soboro dijo...

Oye, el Aston Martin no estaría nada mal.
Leerte en ocasiones es como ver algún caso de Fiscal Chase o Ally Mc Beal.
Qué actuación! ¡La bomba!

UNA CHICA ALMODOVAR dijo...

No sabria decirte con mucha certeza si nos conocemos o no; vamos, que nos presentaron pero lo más seguro es que no te acuerdes...o si.Bueno, seguiremos informando.

Con respecto a mi comentario anterior, no te lo tomes a mal, pero es que sorprendió tu agudeza para la carita de niño bueno que tienes. Además, ¿cómo voy a decirte nada malo si eres el único que me deja comentarios en mi blog?

Néstor Aparicio dijo...

No ÁNGEL, no lo soy. Pero lucho por serlo y algún día seré francamente bueno.
Ja, ja, ja... SOBORO, me alegro de que disfrutes con mis pequeñas tontunas. Nunca soporté a Ally McBeal, pero la banda sonora era buenísima... Lo cierto es que la única peli de abogados que me ha gustado es "Algunos hombres buenos" (sí, lo sé, queda raro, pero así soy, joer).
CHICA ALMODÓVAR, me aprovecho malamente de esa cara de niño que tengo, ja, ja, ja... Bien, es probable que nos conozcamos, pero es que tengo un problema con mi memoria. Tú salúdame si me vez, ok?

el aguaó dijo...

Maravillosa entrada Néstor. Increíble. Estaba presente en el juicio con cada palabra que leía.

Supongo que llevas razón y es un enfrentamiento. Como una partida de ajedrez. Técnicas y movimientos en un tablero que se convierte en sala de juicios.

Genial amigo. Y mi más sincera enhorabuena por tu victoria.

Un abrazo.

P.D.Supongo que serán muchos los que te lo han dicho. Pero me gustaría que fueras mi abogado.

El futuro bloguero dijo...

Bravo Néstor.

Eres el James Bond de la sala de Justicia.

Y en el juicio, a por el Masseratti...

Néstor Aparicio dijo...

AGUAÓ, en el fondo es cuestión de técnica. De técnica y de llevar la razón y saber expresarla. Dicen que el buen abogado es el que no pierde cuando lleva la razón. Pse, igual tienen razón. Lo ideal, por cierto, es que nunca necesites de un abogado. De veras.
Ja, ja, ja... FUTBLOGUERO, tú sí que eres un amigo. Por ahora me conformo con el Aston Martin, azul y descapotable, juas, juas...