jueves, 11 de septiembre de 2008

No puedo fingir que me da igual

1.
No supe qué hacer, así que le puse la mano en su brazo. Me miró y dijo gracias muy bajito. Estaba llorando. Aparté la mirada, porque no soporto ver a una mujer llorar. Es algo extremadamente contagioso. La funcionaria seguía a lo suyo. Le tendió la comparencia para que la firmase y le dije que sí, que lo hiciese. Salimos fuera y se me hizo un nudo en la garganta cuando le confirmé que era cierto lo que le habían dicho, que la fiscal le pedía tres años de prisión.
Comenzó a llorar mansamente, con los brazos y el alma caídos.
No debes preocuparte, por ahora.
¿Ah, no?
Bueno, no ahora: no puedes solucionar nada, por mucho que te preocupes. Déjame que presente mi escrito de defensa y que preparemos el juicio.
Vale, dijo. Pero no dejó de llorar. Y ahí me quedé, de pie, sin saber qué hacer.
Pues sí que empezamos bien la mañana, pensé.
Venga, vamos para abajo, dije y la acompañé en silencio.
2.
¡Jefe! ¿Me prestas sesenta euros, que tengo que bajar a Málaga?
Pero bueno, ayer era a Sevilla…
Sí, bueno, es que he cambiado de opinión. Málaga me parece mejor.
Pues no, hoy tampoco cuela. Además hueles a vino que apestas.
3.
A media mañana tenía un juicio de divorcio. No suelo llevar asuntos de familia, por razones personales y porque no me da la gana. Pero este es diferente: mi cliente es un buen hombre, ingenuo y locamente enamorado, pero un buen hombre. Su mujer no se merece ni el tiempo que me llevaría describirla. Así que he preparado el juicio a conciencia
Tenemos un problema, me dijo la abogada contraria en la puerta del juzgado.
Pues dime.
Pues te cuento. Y me contó.
Pues habrá que avisárselo al juez, porque pretenderás suspender el juicio.
Sí, me dijo. Y el juicio se suspendió.
Cuando salimos mi cliente estaba quieto de cara al ventanal. Lloraba, como lloran los hombres, mansa y patéticamente. Se sorbía. Me desarmó.
No le pregunté, porque sé que lo que le dolía era la indiferencia de su mujer. Ella no le saludó, como si no existiera, después de todos estos años. Como un papelote que se tira al suelo.
Y acabé la mañana como la había empezado, sin saber qué hacer.
4.
Encendí el coche. La radio se encendió también.
Maldito corazón –cantaban– otra vez vuelves a dar un paso antes que yo.
Qué ironía, dije bajito. Por qué todo esto no me es tan ajeno, dije también. Bajé las ventanillas y me largué del juzgado.
Hoy necesito salir con la bici, pensé.

37 comentarios:

Myriam dijo...

Menos mal que no te dá igual, así que no fingas pf, que te importe dice mucho de tí, como persona.

Luisa dijo...

Sí,ya estás tardando en empezar a tirar cosas.
Por favor,mandame una dirección. Cuando alguien llora hay que tener clinex a mano.Te voy a mandar una caja de Mercadona que además están perfumados.
Y unas tortas inés rosales que se que le gustan al Pianista.
Solo una cosa:los hombres nunca son patéticos cuando lloran.
En todo caso,pueden ser patéticos por el simple hecho de ser hombres,je,je
Animo chavalote y dime ya si tienes un amor secreto e inconfesable que podamos hacer algo en la Bulla.

Aïcha dijo...

hay dias estrellados y dias que se estrellan contra el suelo.
Menudo dia sin duda, al menos te interesa y no pasas indiferente ante esos casos que es lo importante.
saludos

Myriam dijo...

Primer comentario, ¿y mi premio?

Dakyuska dijo...

pues.... yo creo que eso de tranquilizar a la gente (....) se te da muy bien

Dulcinea dijo...

Creo que sentirse frágil ante tanta calamidad es una buena noticia. Tienes sensibilidad y actúas desde la conciencia.

Lo grave es quedarse anestesiado y poder pasar de puntillas sobre las desgracias de los demás.

Hoy te llevas un beso bullanguero.

AleMamá dijo...

Que nunca te de igual, amigo.
Saludos desde Chile

Soboro dijo...

Yo también me conmuevo con las lágrimas de los demás, en especial las de los hombres, que suelen ser poco frecuentes por el qué dirán.
Cuando se separaron mis padres recuerdo que fuimos mi hermano y yo a declarar ante el juez, un hombre mayor, sentado en su silla, que nos preguntaba con quién queríamos estar.
Contesté lo que me dijo mi abuela, pero antes: "Con los dos".
Los hombres y mujeres de leyes, como los médicos tienen que hacerse a veces de piedra para poder enfrentar historias así.
Un beso.
Ah, la canción es chulísima y no la había escuchado antes.

R. Gª. ALDARIA dijo...

Quizá cree polémica pero así lo creo: las mujeres manejan la indiferencia mucho mejor que los hombres, aunque sólo sea en apariencia. Y no lo digo por el mero hecho de yo sea hombre ni es asunto de feminismo trasnochado, he hecho un estudio empírico que así lo demuestra.

Néstor Aparicio dijo...

Sí, MYRIAM, menos mal que aún no me he acostumbrado a estas cosas.
LUISA, es que no llevaba cleenex... Pero tampoco habría sabido qué hacer, porque estas cosas te pillan siempre desprevenido (no avisáis, joer). Hum... lo de las tortas no es mala idea, que habitualmente compro rosquillos, pero no es lo mismo, ja, ja, ja...
AÏCHA, bienvenida seas. Por ahora no paso indeferente, pero no sé si me endureceré en esto también. Me pasaré a verte, por cierto.
MYRIAM, te llevas un paquete de cleenex con olor a hierbabuena (Delyplus, ya sabes).
Ja, ja, ja... DAKY, tienes cada cosa.
Hum... Muchas gracias DULCINEA. Debe ser porque soy joven y las cosas aún me afectan. Supongo que según avance en la vida se me endurecerá el corazón. Amosquedigoyo.
ALEMAMÁ, es un buen deseo. Espero -para nuestro bien- que se cumpla.
SOBORO, es que los hombres solemos ser bastante patéticos llorando. A mi me lo parece. Pero no somos de piedra, aunque lo parezca: de noche, cuando me quedo en stanby estas cosas vuelven a pasearse por mi memoria.
Siento de veras que tuvieras que pasar por algo así de pequeñita y agradezco tu confianza al contarlo aquí.

Néstor Aparicio dijo...

RAMÓN, que te me has colado mientras contestaba. Bien, no me hace falta ver el estudio, ni los resultados de tu estadística para convencerte de que estoy perfectamente de acuerdo contigo. Ellas son más capaces de fingir, de no mostrarse como son en realidad, de manejar el corazón y los sentimientos, aunque luego a solas lloren de rabia... Supongo que es lo bonito de ser diferentes.

Myriam dijo...

Muy bien letrado, piensas venira a Madrid y ni avisas:), muy bien, muy bien juas, juas.

UNA CHICA ALMODOVAR dijo...

Quizá es un poco pretencioso decir esto, pero creo que las mujeres somos mas "frías" para no demostraros que os necesitamos y que no os echeis a correr. Pero me niego a asumir que os quedais con esa idea de que somos calculadoras (y no me refiero a los chismes chinos de los números, ¿eh?).

Nodisparenalpianista dijo...

Venga va, te espero con la bici en marcha y nos damos ese paseo tan merecido.

Ljudmila dijo...

Hace dias que no venia paor aqui y he recargado mis pilas con tantos raccontos llenos de emocion, de fastidio, de empecinamiento (descarto que escondida va la busqueda de la verdad ;)de emociones que no siempre afloran o no quieren ser admitidas pero que contadas enriquecen a todos (y sabes contarlo bien;) Bah, basta de alabanzas...buen fin de semana .....a largarse con la bici.

Néstor Aparicio dijo...

Ups, MYRIAM, es que... Esto... Bien, lo cierto es que lo pensé. O quizá no. Voy con el tiempo un poco pegado, porque... No, espera. Veamos... Joer, nunca aparecen las excusas cuando más las necesitas.
[¿Cómo leches lo sabes, por cierto?].
Bueno, CHICA ALMODOVAR, no es mala visión esta que aportas. A veces puede ser así, pero otras...
PIANISTA, pues prepárate que te voy a llevar por unos sitios que te van a salir canas. Ayer, por cierto, salí un ratillo con mi amigo Jorge (está haciendo de mi un verdadero freak de las trialeras y caminillos de cabras).
LJUDMILA, ¡gracias por el consejo, ja, ja, ja! Este domingo trataré de salir un ratillo con la bici. Me alegro que te gusten mis tontunas (y que te gusten como las describo, claro). Muchas gracias por estar al otro lado.

Myriam dijo...

Juas, Juas, no tienes excusa que valga, ya vés me entero de todo.

Dulcinea dijo...

Según avanzan los años, si los mimbres son buenos, el corazón no se endurece. La experiencia te ayuda a ser mejor cada día.

Te lo digo yo, que nací en el siglo XVI, y aquí sigo en el Toboso y estoy harta de ver de tó.

Dulcinea dijo...

Si, si, Miriam sabe toda tu vida; y lo que es peor (para tí). Nos la cuenta. Jua, jua, jua,

Myriam dijo...

Si, es que trabajo en la T.I.A, pero no te preocupes soy una tumba, ya sabes secreto profesional.

patzarella dijo...

con jornadas como esta has de terminar agotado! Yo, es que seguro no puedo...

buscando mi lugar dijo...

Supongo que está dentro de tu trabajo poder desvincularte de las historias que ves cada día, sinó acabarías loco.
Pero emocionarse es normal tampoco somos de piedra.

Seguro que una vuelta en bici y todo desaparece.

María dijo...

vaya.... a mi me has dejado un poco de eso que sentias.... lo has contado tan bien, que se me ha pegado un poco. Lo de la bici puede ser un buen remedio... pobre gente, que duro... espero no verme en uno de esos casos nunca.

Y ¿¿¿vienes a madrid y no dices nada???? eres la repanocha!!! Yo me pasearé por ciudad real a mis anchas y no te diré nada... que feo, letrado, que feo...

Dulcinea dijo...

!María! No le digas feo al niño que luego se lo cree, hombre.

Topletrado y fantasma del pedal, vale pero feo no.

Néstor Aparicio dijo...

MYRIAM, cuento entonces con tu discreción, porque eso de revelar secretos está muy feo.
DULCINEA, has dado en el clavo: si los mimbres son buenos... Hay días... Buf, otro día.
Sí, PATZARELLA, hay días en que acabo agotado. Y semanas. Y años.
BUSCANDO MI LUGAR, lo esencial es saber desconectar. A veces hay que darse más de una vuelta en bici para que todo desaparezca; pero sí, la bici es incluso profiláctica.
MARÍA, es que tú no te verás en una de esas. Estoy seguro de ello. Por cierto, me siento fatal por no avisar, pero es que... Hum, no se me ocurre ninguna excusa. La próxima vez, te lo aseguro, digo algo.
Gracias DULCI, tú sí que sabes...

Myriam dijo...

Néstor, ya te he dicho que soy una tumba, pero como no avises la próxima vez, empiezo y no paro ja ja. (no pienso contar nada, no sufras);)

Myriam dijo...

Otra cosa, entrada nueva servida en mi blog.

Nodisparenalpianista dijo...

Entrada nueva YA!!
Entrada nueva YA!!
Entrada nueva YA!!
Entrada nueva YA!!
oeoeoeooeoeeoeoeoeoeooeoee

Myriam dijo...

¡Eso!
¡Eso!
¡Eso!

Myriam dijo...

¡Eso!
¡Eso!
¡Eso!

Myriam dijo...

Como no actualizes te lleno los cometarios de ¡Eso! ¡Eso! y ¡Eso!

Néstor Aparicio dijo...

Ups... Prometo entrada nueva hoy. O mañana. No os sulfuréis, que ando como geisha por arrozal, joer.

María dijo...

¿¿¿como geisha por arrozal???? prefiero no comentar eso.... jejejejeje.
Hoy revision a las 13.... a ver si esto empieza a enderezarse, porque me está saliendo toooodo torcido!

Myriam dijo...

Vále, pues cuando te quites el kimono comenta algo en mí entrada que mucho pedir, mucho perdir pero luego no comentas :)

Nodisparenalpianista dijo...

Gheisas en un arrozal que se quitan el quimono??? Joer, pero qué os está pasando, chatos??

Dulcinea dijo...

¿Gheisa en un arrozal? No me lo imagino. ¿Cuántas has visto? ¿O es que has tenido una no-novia china? !Claaaaro! De ahí aquella corbata mostaza, Miriam.

buscandotushuellas dijo...

Creo que hay muchas formas de trabajar como abogado. La tuya es la que más me convence, aquella en la que se te hace un nudo en el estómago y no sé sabe qué hacer. gracias por "pringarte".
Saludos,
TeSs