jueves, 20 de noviembre de 2008

El orgullo

No es la primera vez que me pasa, pero en esta ocasión me ha dolido de veras. Un abogado me ha citado en su recurso de apelación para criticar lo que –a su juicio– fue una “actitud desleal”; así, actitud-desleal-del-letrado. El recurso todavía me cita unas cuantas veces más, sin mencionar en ningún caso que le gané el pleito con costas, que le desestimaron la demanda porque es un chapucero y porque no se prepara las cosas. Tampoco dice que la compañía de seguros para la que trabaja le ha tirado de las orejas. No, no lo dice.
Y me duele. Y me duele aún más que me duela, porque lo que me duele de veras es el orgullo. Ay, el orgullo. Es difícil de explicar. No hay nada peor que un corazón orgulloso herido: es como una marea desbocada y autodestructiva, que no descansa, ni duerme ni olvida. El orgullo envilece, sin duda. Te hace imprudente, antisocial, odioso. Y solo caes en la cuenta cuando es demasiado tarde.
He pensado en denunciarle al colegio por una infracción deontológica (sí, los abogados tenemos un Código Deontológico), desquitarme en mi escrito de contestación a su patético recurso, ponerme en contacto con la compañía de seguros para explicarles lo lamentable que es su abogado… Pienso en ello de noche. Y me duermo, apretando los dientes, arrullado por el ruido amargo de la venganza y del viento corriendo afuera entre las antenas. Pero luego llega el amanecer y me olvido. Y así un día y otro.
Mañana haré el escrito y pasaré por alto sus palabras.
Compórtate como un caballero, me han dicho. No. No lo haré por eso. Lo haré porque soy olvidadizo para lo bueno y lo malo. Porque yo soy así.

29 comentarios:

Myriam dijo...

Hola Néstor, lo que tiene el abogado que te ha denunciado es una nueva figura jurídica que se llama recurso del pataleo, bueno no es tan nueva

Yo que tú aplicaria la memoria parcial, eso quiere decir que no te acuerdes de lo que te hace daño es muy facil y muy sano.

Todo pecamos de orgullo alguna vez sobre todo cuando creemos que tenemos razón, semos asin.

Y no aprietes los dientes durmiendo que luego te dejaras una pasta en dentista :)

Benita Pérez-Pardo dijo...

Uy!, lo malo del orgullo es que a veces, llamamos orgullo a lo que es dignidad y viceversa.
Parece, por lo que cuentas, que el otro "colega" ha tenido una actuación "indignante"= contraria a la dignidad.

Podría ser que, enfadarse un poco, es cuestión de dignidad, lo de la revancha, quizás de orgullo (votaría por una revanchita...)

Hazle un ataque digno con una profesionalidad implacable y plánchalo!!.

Néstor Aparicio dijo...

Pse, Myriam, con derecho al pataleo o no, lo que no se puede hacer es criticar al letrado contrario (insinuando además falsedades que malamente camuflan o excusan su falta de preparación)... Hum... El dentista: otro de los médicos que me esperan.
BENITA, te aseguro que mi problema no es de dignidad, ja, ja, ja... Es orgullo puro y duro.

Myriam dijo...

Si no te quito razón letrado, no hay derecho y no hizo bien pero lo que quería decir es que intentes que no te afecte demasiado, vamos que pienses que con su pan se lo coma, y luego con serenidad dale una pequeña o gran lección pero sin hacerte mala sangre.

R. Gª. ALDARIA dijo...

Cuantísimo mamón anda suelto. Recuerda que no hiere quién quiere, sino quién puede. Dale otro revolcón en segunda instancia, y quéjate o no como quiras, pero no olvides, joder, ¡no olvides! Te recomiendo ser menos orgulloso y más rencoroso. No me hagas ni puñetero caso.

Nodisparenalpianista dijo...

Me has causado una duda, así que he acudido a la fuente a refrescar mi maltrecha memoria. Saciado ya y fresco para el envite, nunca más me sentiré orgulloso por mis (pocos e inmerecidos) éxitos, sino cariacontecido si el soplo del orgullo me nubla la mente. Suscribo lo del revolcón que sugiere tu colega. Lo del puente de plata al enemigo que huye nunca me convenció. Dale caña y después ya tendrás tiempo para curarle las heridas.

Anónimo dijo...

Ay el orgullo!, menos mal que tienes mala memoria para lo malo, una pena que sea también para lo bueno.
Cecilia

Dulcinea dijo...

Dolernos del mal que nos hacen los demás es muy normal, y hasta sano.
Y defenderse es legítimo. Si ha lanzado injurias o calumnias contra tí, o cuestiona lo que es correcto, harás bien en ponerle en su sitio.

Callarte no sería justo para tí. Excederte no sería justo para él, pero aún menos para tí siendo como eres una persona juiciosa y recta.

Seguro que sabes encontrar el punto correcto y sales airoso y fortalecido de esta movida.

Luisa dijo...

Néstor:machácale.
Es mi primer impulso.
Luego,leo los comentarios y me sumo a Myriam y al Pianista. Y a Dulcinea.
¡chico!¡qué lectores más sensatos tienes!
¿qué pinto yo aquí?
¡machacale! pero eso sí,con elegancia,con finura,y desde luego con distancia.Que no te duela el orgullo malo.El orgullo bueno,es bueno y necesario.
Mis respetos Letrado.

Pedro Valdivieso dijo...

Pues está buena la profesión, acabo de pasarme por el blog de Ramón y le ha pasado también algo similar, para algunos todo vale. Yo pronpongo un curso obligatorio de Deontología Profesional para todos los letrados, por supuesto organizado desde la Escuela de Práctica Jurídica. De paso, enhorabuena por tu nuevo cargo.

Pasión dijo...

Hola Néstor:

Hace unos años fuí al Colegio de Abogados y puse una denuncia a dos ¿Letrados?, el pleito es un poco largo y no lo voy a contar para no aburrir. Fué por un tema laboral de empleadas que estábamos en excedencia por maternidad, al final nos despedieron con una indemnización muy cuantiosa, pero sólo en mi caso, -yo no estaba en la primera demanda- perdí una considerable cantidad. ¿Sabes porqué?, porque me citaban por el BOE, ¡como si yo lo leyera todos los días!, increíble, ah y lo más sorprendente, mandaban las citaciones a una calle que no existía, bueno la mía sí, mi calle terminaba por "úa" y ellos ponían "na". Por supuesto perdí el dinero, pero yo me quedé muy a gusto con la denuncia.

Con un dentista también tuve un problema gordo de salud. No fuí a los Tribunales, pero me devolvió todo el dinero, gracias a otro dentista que lo denunció en el Colegio, era un "intruso" aparentemente muy legal.

Ese es el problema que está desgraciadamente muy extendido en nuestro país, nos callamos y no denunciamos nada, si lo hiciéramos a todos los niveles habría más Justicia.

PD. Los ¿Letrados? me citaron en su bufete, muy remodelado por cierto, me dijeron de todo menos guapa como ustedes saben hacerlo, pero yo salí de allí con la cabeza muy alta y créeme si no los hubiera denunciado todas las noches me acordaría de ellos.

Un saludo

Néstor Aparicio dijo...

Ay, MYRIAM, serenidad me pides... Y que no me afecte demasiado... Si es que ese es precisamente el problema: que todo me afecta demasiado.
RAMÓN, no sé a qué hacer caso, ja, ja, ja... Ya tengo enjaretado el recurso y, a excepción del otrosí que te dije, el resto del recurso ignora las sandeces del compañero. Al fin y al cabo somos de los buenos; llevamos el fuego.
PIANISTA, nunca fui de los que tienden puente de plata al enemigo vencido... Pero ahora, no sé, algo está cambiando.
CECILIA, mi falta me memoria no es una virtud, es un hecho. Da pena que me olvide de todo, sí... Por cierto, enhorabuena por vuestro presidente. Un ejemplo.
DULCINEA, ya veremos si acierto con la solución. Supongo que lo mejor es dejarlo pasar, sin más.
LUISA, ese es mi primer impulso. Pero luego -como tú misma harías- viene la segunda parte; y ahí, trivializo todo. Además no pienso dar el gustazo al juez de apelación de ver que nos insultamos en nuestros escritos...
PEDRO, lo cierto es que el patio está como está. No vendría mal unas jornadas sobre rudimentos deontológicos (para todos), organizado por la agrupación (digo yo). Muchas gracias por la felicitación; trataré de ser lo más útil que pueda (es decir, cambiaré de actitud, juas, juas...).
PASIÓN, tú defiendes tus derechos cuando denuncias y lo entiendo. Yo no. Es difícil de explicar; veamos: cuando yo denuncio al abogado no lo hago porque lo que ha dicho me duela a mi, sino porque hace daño a la abogacía (con esa infracción deontológica). En fin, es un lío. Siento de veras tus problemas legales y que tuvieras que lidiar un esos "abogados". Como comprenderás, hay de todo.

Rocío Arana dijo...

Estoy contigo, Néstor. Aquí tienes un hombro pa lo que quieras.

Myriam dijo...

Y catorce...
Nestor eso que me dices es por que tienes un corazon Graaaaaaaaaaade, cosa que ya sospechamos muchos de tus lectores eso es un Don pero hay que gestionarlo bien.

No te acostumbres que no suelo piropear asi como asi ;)

Aqui tienes muchos hombros querido letrado.

Cata dijo...

Es curioso lo de los abogados, que "con el debido respeto" y en "estrictos terminos de defensa" la gente se permite decir en sus recursos...casi cualquier cosa.

También, todo sea dicho... otros confunden "compañerismo" con hacer el mamón, y es que te vienen con cosas como: no pidas el interrogatorio de parte que mi cliente no ha venido (comoooooooor???), y es que... al fin y al cabo quien nos paga es el cliente, y a quien deberiamos defenderle es a él...¿no deberiamos procurar ganar el pleito usando todo tipo de artimañas posibles?

Y luego ya están los que caen en el error de considerar los asuntos de su cliente como asuntos personales y te miran con cara de odio cuando entras a juicio... bah!

Sabes lo que te queda?
lo de arrieritos somos y en el camino nos encontraremos. (Debería de ser una de las primeras cosas que nos enseñan cuando empezamos a ejercer)

Anónimo dijo...

Si guardas en tu puesto, la cabeza tranquila,
cuando todo a tu lado es cabeza perdida.
Si tienes en ti mismo una fe que te niegan
y no desprecias nunca, las dudas que ellos tengan.

Si esperas en tu puesto, sin fatiga en la espera.
Si engañado, no engañas,
Si no buscas mas odio, que el odio que te tengan...

Si eres bueno y no finges ser mejor de lo que eres,
Si al hablar no exageras lo que sabes y quieres.
Si sueñas, y los sueños no te hacen su esclavo.
Si piensas y rechazas lo que piensas en vano.

Si tropiezas el triunfo, si llega tu derrota,
y a los dos impostores les tratas de igual forma.
Si logras que se sepa la verdad que has hablado,
a pesar del sofismo del orbe encanallado.

Si vuelves al comienzo de la obra perdida,
aunque esta obra sea la de toda tu vida.
Si arriesgas en un golpe y lleno de alegría,
tus ganancias de siempre, a la suerte de un día,
y pierdes, y te lanzas de nuevo a la pelea,
sin decir nada a nadie de lo que es y lo que era.

Si logras que tus nervios y el corazón te asistan,
aun después de su fuga, de tu cuerpo en fatiga,
y se agarren contigo cuando no quede nada,
porque tu lo deseas y lo quieres, y mandas.

Si hablas con el pueblo y guardas tu virtud.
Si marchas junto a reyes con tu paso y tu luz.
Si nadie que te hiera, llegue a hacerte la herida,
Si todos te reclaman y ninguno te precisa.

Si llenas un minuto envidiable y cierto,
de sesenta segundos que te lleven al cielo....
Todo lo de esta tierra, será de tu dominio,
y mucho mas aún,
serás hombre, hijo mío.



El mundo está lleno de imbéciles. Que no te quite el sueño uno de ellos.

Don Arturo

J. dijo...

Bueno, Néstor, aquí lo peor no sería la derrota en manos de un abogado contrahecho, sino ser vapuleado por tí mismo. Ser olvidadizo es una bendición, en estos casos.

Abrazote

Dulcinea dijo...

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Néstor Aparicio dijo...

Hum... Muchas gracias, Rocío. De paso, ¿no invitarás a un chocolate con churros? Digo, ya que estás, ja, ja, ja...
MYRIAM, veo con cierta alegría que os mantengo engañados. Bien, bien...
CATA, aún sin saber quien eres suscribo lo que dices. Arrieros somos, en efecto. Pero tampoco soy (excepto contadas excepciones) de los de guardar un listado en mi cuaderno rojo. Insisto, excepto contadas excepciones (si me conoces, las conocerás).
DON ARTURO (ja, ja, ja... ¿Como el de la Tabla Redonda?), me ha gustado mucho el poema de Kipling. Siempre me gustó, pero hacía tiempo que no lo leía. Lo he recortado y creo que lo tendré a mano una temporada. Por cierto, ¿te ha contado María de mis últimas aventuras?
J. lo malo de pelearme conmigo mismo es que pierdo siempre, joer. Demasiadas veces acabo vapuleado como dices.
DULCINEA, ¡si esta entrada es de ayer!

Cata dijo...

Néstor, no me conoces, ni yo te conozco a ti... caí por aqui por casualidad, ni siquiera buscaba nada que tuviera que ver con la profesión...
No se trata de hacer una lista de agravios y agraviadores (?) en una libreta roja (aunque me apuesto el cuello a que si tienes una "lista de asuntos pendientes" :p), pero tal vez... antes de atacar a un compañero, y mas directamente y de forma "casi personal" bien en un escrito, bien en una vista (que a veces pasa), debieramos pensar lo de arrieritos somos.

En realidad lo que mas placer te va a dar es que le desestimen el recurso.
Suerte!

el aguaó dijo...

Porque tienes mucha clase y eres un tío elegante. Muy elegante.

Te honra tu postura y tu buen hacer amigo Néstor. Volvemos a aprender de ti y contigo.

Un abrazo.

Anónimo dijo...

Gracias Néstor, la verdad es que lo del Presidente fue impresionante. Primera vez que la oposición no lo era, y que parte del partido socialista estaba encontra de su presidente, cosas raras, pero qué bueno que así fue. No es santo de mi devoción Vázquez pero esto que hizo fue increíble.
Saludos desde Mdeo, 37º!!!!!.
Cecilia

Dulcinea dijo...

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je, je, je, je, je,

Carlos RM dijo...

Muy elegante, sí señor. Pero si se la hubieras devuelto también te hubiera aplaudido: ¡que nos pisan y no nos quejamos!

Néstor Aparicio dijo...

CATA, bienvenido/a entonces. Me quedo con tu comentario y con el consejo: arrieros somos; no olvido además que el tiempo pone a la gente en su sitio.
AGUAÓ, nada de nada. Me honraría si perdonara; pero no lo hago.
CECILIA, qué curioso: allí a 27º y aquí a 2'7º, ja, ja, ja...
DULCINEA, no me metas prisa, leches: no ves que no me da la vida.
CARLOS, a veces -solo a veces- dejarse pisar es ganancia. No es el caso. No lo es. Pero muchas gracias por el consejo.

Myriam dijo...

Bueno pues ya sabes lo que tienes que hacer....¡Actulizar! por supuesto

Dulcinea dijo...

¿Lo ves? Miriam opina como yo. Menos fiestas, y más actualizar.

patzarella dijo...

Sí, el orgullo..., y la mala memoria.

Rocío Arana dijo...

Churros y chocolate, cuando quieras. Del diez al quince de diciembre estoy en Madrid. Si te alargas...