miércoles, 2 de marzo de 2011

Vivimos del cuento

Ayer tuve el privilegio de escuchar a D. Antonio del Moral García, fiscal del Tribunal Supremo y persona excepcional, en el marco de unas jornadas sobre las reformas del Código Penal, que ha organizado el Colegio de Abogados de Ciudad Real. La ponencia fue técnicamente impecable, amena y salpicada de consejos, sugerencias y explicaciones de verdadera utilidad. Nos tuvo con la boca y la mente abiertas durante casi dos horas, hasta que –al llegar al final– terminó con una aguda crítica a nuestro sistema penal: contó la historia de una niña preciosa de cara pálida y pelo caoba a la que llamaron Blancanieves. Su madrastra venía haciendo sondeos de opinión sobre su madura belleza, hasta que un buen día el espejitoespejito le dio la fatídica noticia: Blancanieves era sin duda la más bella. Molesta con la noticia decidió asesinarla. Encargó a un soldado que se la llevara al bosque y le quitara la vida, pero el buen hombre, aturullado con la belleza de la muchacha, la dejó huir, mató a un ciervo (primero de los delitos del cuento, uno contra la flora y fauna) y le presentó el corazón a la madrastra. Blancanieves llegó a una cabaña del bosque construida en suelo rústico (delito contra la ordenación del territorio) y sin pensárselo dos veces, entró en la ilícita edificación (allanamiento de morada). Cuando llegaron los enanitos, perdón, los ciudadanos de verticalidad limitada (lejos de mi insultar a personas aquejadas de minusvalía), cantando como siempre (no hay que preocuparse, pagaban el canon a la SGAE) se ablandaron con la historia de Blancanieves y le dieron cobijo, a condición de que se hiciera cargo de las tareas del hogar, como planchar, lavar, coser, hacer la comida, etc. (delito contra los derechos de los trabajadores, porque los ciudadanos de verticalidad limitada no le hicieron contrato, ni le dieron de alta en la Seguridad Social). No recuerdo cómo, pero finalmente la madrastra se da cuenta de que Blancanieves seguía viva y llega el momento de la manzana y el letargo y el príncipe que comete el error de besar a la muchacha (¡zas! Mujer privada de sentido… Atroz delito de agresión sexual).

Finalmente con el soldado, los enanitos, Blancanieves y el príncipe en prisión, la madrastra se ha salido con la suya, porque el legislador ha olvidado castigar a quien manda matar a otro.

FIN

4 comentarios:

patzarella dijo...

jajaja, está buenísimo lo del "allanamiento de morada", "la agresión sexual" y los "derechos de los trabajadores"..., ¡no sabía que en un cuento se cometieran tantos delitos!, pero supongo que así sucede en la vida real..., al final pagan los que menos audaces son para esconderse y/o defenderse... BnC !!

ardiendoaunclavo dijo...

¡Jajaja! Qué grandeeeeeeeeeee... Pena que me pillaba tan lejos.
Sí fue una buena jornada para celebrar el cumpleaños :)

¡¡Paaat!! Un beso grande

Marta.-

Néstor dijo...

Qué te parece, PATZARELLA, jaja... Hay que tener cuidado con los cuentos, porque, sin darnos cuenta, inculcamos a nuestros hijos enseñanzas terribles.
MARTA, ya ves que los manchegos sabemos pasarlo bien hasta en los congresos, jeje...

Dulcinea dijo...

Me ha parecido genial.