martes, 28 de octubre de 2008

Hablando con mis amigos

1. El domingo.
–Tienes que ir.
–Ya.
–Es una sensación única esa de conocer los lugares que vio, de tocar, de oler, de mirar… Aún me asombro cuando pienso que estos pies han pisado dónde Él pisó.
Y pensé en esta boca mía de cieno. Y dejé de oírte.
2. Ayer.
–Vente y te invito a un café.
–No, muchas gracias: es que ya me he tomado un chocolate.
–También invito a bollo de la hermana de Emilio.
–Hum… Esperadme cinco minutos.
3. Hoy.
–Mira que eres pesado.
–¿Yo?
–Sí, tú. Le has preguntado siete veces lo mismo.
–Me pasa cuando no me dicen lo que quiero oír.

9 comentarios:

Luisa dijo...

¡¡¡PRIMER COMENTARIO!!!

Y ahora más en serio.
Hay quien no para hasta que oye lo que quiere oir.En un juicio es lo suyo.En la vida diaria,en el terreno personal, ya es otra historia.

Altea dijo...

Yo también creo que es una cuestión profesional, eso de ir sonsacando el prójimo.

Altea dijo...

¿Para el segundo y tercer comentario hay algo?

Dulcinea dijo...

Me has descolocado.

Myriam dijo...

Te "leo" un poco disperso, ¿tas bien?

Marta dijo...

Me gustan los retazos de conversaciones. Son otra forma de ver fragmentos de vida.

Nodisparenalpianista dijo...

Tratando de montar las piezas.

Néstor Aparicio dijo...

Hum... Veamos, que os veo un poco perdidos (también es que yo no digo ni mu).
1. El domingo hablaba con un amigo, que volvía de Tierra Santa.
2. El lunes me tomé un café con bollo con mi amigo Santi. Es un pequeño tributo a la hermana de otro buen amigo y compañero.
3. El martes tuve juicio. Al terminar, entre otras cosas, el compañero contrario me dijo eso.

Andrés Porras Soriano dijo...

En los aseos de un restaurante, cuando uno intenta entrar al retrete, se desarrolla la siguiente conversación:

- Ehhh!!
- Aaaahhh...