lunes, 12 de enero de 2009

Y sin embargo lo cuento

No debería contarlo, porque me comprometí a contar algo bonito y verdaderamente agradable. Pero es que tengo un problema. Cuando me enfado –cuando me enfado mucho– me convierto en un verdadero salvaje: pisoteo los convencionalismos, cruzo fuera de los pasos de cebra, pienso mal de la gente y maldigo entre dientes al sol que alumbra o a la nube que lo tapa… Soy un gamberro, un delincuente, un antisistema, un outsider moral. Y la vida –el sistema, la sociedad– se venga de mi como un animal herido; de veras, reacciona con especial hostilidad. Y un idiota me rompe la luna del coche, pincho una rueda, mi banco dice que ya no quiere ser mi banco, se acaban las magdalenas o el café sin previo aviso… Es Vietnam. Irak. Sarajevo. La guerra contra el viento. Mi guerra.
No debería contarlo, porque dije que no lo haría. Pero es que hoy ha sido uno de esos días. Esta mañana aparece Toñi por el despacho. El que fue su marido se marchó con otra. Y no ha vuelto. Y no llama. Y paga poco.
–Ya no me importa el dinero, ¿sabes? Es que no ha llamado a su hijo. Ni un mal regalo por reyes, ni una llamada en fin de año… Pasó la nochevieja con el teléfono en la mano, esperando una llamada de su padre. Y no llamó. No sabes lo que he pasado.
Se fue. Aún tenía la cabeza entre las manos, cuando suena el móvil:
–Sí, Javi, dime.
–Oye, que estoy delante de tu coche… Tienes la rueda pinchada.

24 comentarios:

Parsimonia dijo...

Hay días que mejor es no levantarse de la cama.
El mal padre sufrirá las consecuencias de haber sido un mal padre. Me gustaría pensar que hay un orden natural que repone en algún momento la justicia donde no la hay, a veces, con la ayuda de profesionales como tú.
Un beso.

Marta dijo...

¿Eso ocurrió ayer? TopLetrado, ¡te adelantaste al martes 13! Piensa que hoy tendrás un graaan día ;) mientras a los demás nos pasan las peores cosas ¡je!

El hijo del capitán dijo...

¿Y no será tu propia rabia la que, cual Mortadelo y escapando a presión por todos los poros de tu piel, se disfraza de idiota, de clavo en el asfalto o de Coco, el monstruo de las galletas…?

Altea dijo...

¡¡¡!!!!! Lo has dejado en el punto correcto, amigo. Un detalle no poner los tacos que siguieron a continuación.
Ya verás la que me espera a mí cuando tenga que discutir (que sucederá) con cierto cliente en el día de hoy. A lo mejor lo pongo como post. Veremos, es un asunto delicado, pero interesante.
Ánimo.

Dulcinea dijo...

Parsimonia, ese orden natural del que hablas no existe. El tiempo no pone las cosas en su sitio, para solaz del que quebranta tu paz.

Si te consuela, Letrado, yo llevo una pantera dentro. Habitualmente está relajada, pero si le dan motivo, se come lo que tenga delante. Tal cual.

(Cuando no era una momia, pensaba que cuando fuera momia se me pasaría. Pues no.)

Cata dijo...

Pues esas cosas ayudan a relativizar no?
que es una rueda pinchada comparada con un padre que pasa absolutamente de su hijo?
pecata minuta
Yo cuando me enfado también pierdo un poco el norte, pero luego me doy cuenta de lo rídicula que resulta la situación (que ya soy mayorcita para no controlarme)... así que sigo trabajando en evitarlo :p

Myriam dijo...

Ánimo con tu guerra, seguro que vienes tiempos mejores :)

Parsimonia dijo...

Dulcinea, no te quiero creer, déjame en esta, quizás, mentira.
¿O es que también eres mujer de leyes y le quieres quitar el trabajo al Orden? Sí es así, adelante, que tiene mucho trabajo.

Néstor Aparicio dijo...

PARSIMONIA, no te falta razón, porque el tiempo pone a la gente en su sitio... A veces hay que dar un empujón al tiempo y las cosas se aceleran.
MARTA, "eso" ocurrió ayer y hoy en efecto no he tenido un mal día (debe ser porque no me creo eso de martes y 13, ja, ja, ja...).
HIJO DEL CAPITÁN, puede ser, puede ser... No lo había pensado; mi propia ira en mi contra: enemigos por doquier... "Sé clavo, amigo".
ALTEA, supongo que debería decir que no dije nada... Pero no es cierto: menté a la madre del tornero que moldeó el tornillo que ha destrozado la cubierta del coche y al cretino que lo tiró al suelo y a cuantos venían a mi memoria... Ya ves.
DULCINEA, no estoy de acuerdo contigo: el tiempo no perdona y siempre (siempre, siempre) pone a la gente en su sitio... Aunque no haya nadie para verlo y sea demasiado tarde. Deberías domar esa pantera (o llamar al zoo).
CATA, tienes toda la razón. El secreto está en trivializar, en dar importancia a lo importante y, sobre todo, a escarmentar en cabeza ajena. Si eres capaz de eso -como diría Kipling- serás hombre.
MYRIAM, lo malo de estas guerras es que uno lucha solo, porque el resto es enemigo.
PARSIMONIA, el orden, el Orden... Y sin embargo, aquí seguimos...

Er Tato dijo...

A los problemas, la cercanía a uno mismo los agranda, los aumenta, aunque sólo sean minucias, pero son nuestras minucias.

Cuando cuentas estas cosas, nos recuerdas que es sano mirar de lejos nuestros problemas para que muestren su verdadera dimensión.

Como siempre, gracias por compartir tus historias.

Saludos

UNA CHICA ALMODOVAR dijo...

Por lo menos Javi no se ha olvidado de ti...De todo lo malo tenemos que sacar la parte positiva, ¿no?

Dulcinea dijo...

No, Parsimonia, no soy mujer de leyes, aunque sí de ley. O eso procuro todos los días.

Veo muy a menudo cómo la injusticia se instala cómodamente y la gente tiene que regatearla a duras penas. El paso del tiempo provoca canas, arrugas, y jamacucos; pero no siempre sitúa al bellaco en el lugar que le corresponde.

Sabía que discrepabas, Néstor.

Diego Lesmes dijo...

Como bien sabes, te ofrecemos un buen servicio ante ese último problema, cuando tengas tiempo pasate.
Un abrazo y cuidate.

El futuro bloguero dijo...

Llevaba muchos días sin tener tiempo para dedicar a comentar en los blogs de cabecera, aunque sigo leyendoos a todos....

Y siento mucho el cúmulo de desastres...

Feliz año (o algo)

Un abrazo

Benita Pérez-Pardo dijo...

Bueno, así la semana seguro que mejora!

patzarella dijo...

Néstor, hay días malos pero ya puedes inyectarles alguna sonrisa. ¡Seguro que lo haces!

Néstor Aparicio dijo...

Lo cierto, TATO, es que cuando ves problemas de este tipo todo lo propio te parece insignificante... Gracias a ti por estar por aquí, por cierto.
CHICA ALMODOVAR, ¿tienes algún Javi que se haya olvidado de ti? Que no me entere yo.
DULCINEA, el bellaco siempre termina en el lugar que se merecía. A veces tienen que pasar años; otras veces siglos... Pero siempre acaba instalado en su lugar. El problema es que aún somos muy jóvenes y nos indignamos con las cosas (y eso no es malo).
DIEGO, iré, iré... El problema es de agenda y de tiempo (y, como no, de orden). Aún tengo la rueda en el maletero, joer... En fin, nos veremos. Y, de veras, muchas gracias.
FUTURO BLOGUERO, ya te digo que últimamente solo me falta que me parta un rayo, ja, ja, ja... ¡Bienvenido de vuelta!
JUas, juas... BENITA, ¡tienes razón! Lo cierto es que la semana no ha dejado de mejorar. Poco a poco, eso sí.
PATZARELLA, ¿una sonrisa dices? Hum... No sé... Tendría que ponerme a buscar.

UNA CHICA ALMODOVAR dijo...

Pues sí, y creo que es el mismo que el tuyo...¿Por qué crees que borré tantas entradas?Ejem, ejem.

María dijo...

¿¿¿¿¿¿CRUZAS FUERA DE LOS PASOS DE CEBRA????? guau nestor, eres un malote!!!! jajajajajajajaja, venga a mi no me engañas, seguro que sabes hacer cosas peores!!! ;)
Dulci... ¿esa fierecilla que llevamos dentro no se doma con la edad? vaya.... yo esperaba que si... que desilusión... habrá que aprender a dominarla ya!!.

Animo letrado, un mal dia lo tiene cualquiera. Estoy con Parsimonia, con el tiempo todos acabremos donde nos merecemos...

Néstor Aparicio dijo...

No, CHICA ALMODOVAR, me temo que no es el mismo Javi... Y ya siento que le eches de menos. No obstante ya te lo dije: remake, tía.
MARÍA, en realidad siempre paso fuera de los pasos de cebra. El otro día, por ejemplo, un idiota-con-su-flamante-deportivo-negro casi me atropella cruzando una calle en Torrelodones... Ay, lo de la sierra...

Dulcinea dijo...

No, Marichunga, la fiera no se doma. Aprendes a disimular, a contar veinte, a dosificar los arrebatos. Pero salir, sale. Si yo te contara, querida...

Yo tampoco respeto los pasos cebra, ni los semáforos. Y en bici igual (y sin casco, Néstor). Tengo comprobado que si después de una jugarreta sonríes al conductor, deja de chillarte.

Diego Lesmes dijo...

Ya sabes que si tubiera carnet (por eso de la ley) el coche lo tendrías perfecto, con sus ruedas bien, con la revissión pasada al dia jejeje.
Un saludo cuidate, tomate un respiro!

Isabel Riñón dijo...

Pobre muchacho, y no me refiero a tí Nestor, sino al hijo de Toñi. De las cosas que más agradezco de todo lo que he recibido es que mis padres se empeñaran en quererse todos los dias.

Néstor Aparicio dijo...

Ay, DULCINATOR, eso de sonreir siempre te dará buenos resultados si el conductor contrario es un hombre... No me creo -me resisto- lo de tu pantera.
DIEGO, si tuvieras (con uve) carnet sé que tendría mi coche en buenas manos... Así que déjate de leches y sácatelo, que tengo pendiente una revisión, ja, ja, ja...
ISABEL, bienvenida, que no te recuerdo por aquí antes. El muchacho también se las trae, porque el orgullo le impide adelantarse y llamar a su padre. Y acaba pagándolo con su madre. Ay, el orgullo.