jueves, 8 de enero de 2009

Sensaciones que no sé explicar

Comencé la semana con una anotación rápida en mi moleskine: “¿Por qué es tan difícil hacer entender que nuestros actos (buenos o malos) tienen trascendencia? Voy a escribir un libro que se llame ‘Reflexiones de un abogado en el juzgado de guardia’.”. Me llamaron a primera hora, porque estaba de guardia de juicios rápidos y porque había juicios rápidos, cinco o seis, aquella mañana. Miré el primero de los atestados: delito contra la seguridad en el tráfico (alcoholemia). Triplicaba la tasa permitida, se tambaleaba y el aliento a alcóhol era tóxico. Después de cenar y de tomarse unas copas de más, se metió en el coche. La Policía Local y el alcoholímetro hicieron el resto. Allí estaba, de pie, mirando distraído los cristales sucios.
Bien, ¿sabes que has metido la pata?
Lo sé.
¿Sabes que la pena mínima es de doce meses de retirada de carnet?
No pueden. Soy camionero, ¿sabes? Mi jefe me despedirá. No puede ser; haz algo.
Le miré, de reojo, pero no dije nada. Subí a hablar con la fiscal.
Mira, Carmen, es que es camionero.
Pues que se lo hubiera pensado antes. Voy a pedir acusación.
Y con la rebajas, ¿en qué se me queda?
Ocho meses, con la rebaja del tercio. Y la multa mínima. ¿Qué tal el fin de año?
Hum…
Mi cliente lo consideró excesivo, pensó que no había hecho lo suficiente, así que no hubo acuerdo y la fiscal terminó por pedir acusación: veinticuatro meses de retirada de carnet. Aún no se me ha quitado la cara de idiota.
Anoche visité a un cliente en el depósito de detenidos de la Policía Local. No supe qué decirle, así que le dije lo primero que se me ocurrió: ¿has cenado? Me miró con los ojos de un hombre de sesenta y tantos años, que había llorado demasiado. No quiero nada, me dijo; le he dado todo lo que ha querido, sollozó. Frío a la ida, frío en el calabozo y frío a la vuelta. Me costó dos horas dormirme esa noche: estaba aterido, dentro y fuera.
A la mañana siguiente metí a Sabina en el coche y nos fuimos al juzgado –juicio rápido a las nueve y veinte–, cantando para entrar en calor: “yo no quiero un amor civilizado/con recibos y escena en el sofá”.
Rafael no paraba de llorar. Era patético. Temblaba. No había dormido. Nadie honrado duerme bien en los calabozos. Miraba al suelo. Desvalido. Ecce homo, pensé.
Escúchame, Rafael.
Sí, te escucho, dime. Lloraba.
El día 8 de diciembre…
Sí, el día 8 nos fuimos ella y yo, al pueblo…
Ya, pero…
Juntitos. Y desde entonces...
Y se le quebraba la voz. Lloraba, como lloran los ancianos. Como lloraría mi abuelo. Como llora un hombre que pierde a la mujer que ama, tras cincuenta años de matrimonio. Como solo llora el que ha perdido todo lo que tiene.
Miré a mi alrededor y quise estar lejos: en Marte. Pero me quedé y navegamos en el temporal de acusaciones falsas, recuerdos y recriminaciones.
Salíamos a las tres y media, con la orden de alejamiento y una prohibición de comunicarse con su lejana esposa.
¿Sabes? –me dijo–: he pasado la Nochebuena solo. Y la Navidad. Y nochevieja. Es la primera vez, desde hace cincuenta años. Eso tampoco lo he dicho: ¿era importante?
No supe qué decir.
Encendí el coche. Sabina aún cantaba –cínico y dolorido–, pero cantó solo. Paré en un semáforo y apunté en la moleskine: “y morirme contigo si te matas/y matarme contigo si te mueres/porque el amor cuando no muere mata/porque amores que matan nunca mueren”.
Me voy a dormir.

25 comentarios:

Parsimonia dijo...

Siempre te digo lo mismo: qué duro tiene que ser tu trabajo a veces.
En el caso del hombre abandonado, quizás habría que conocer toda la historia para no sentir lástima de él. Quizás (y solo quizás) se merecía el abandono.
Un beso y feliz año!

Néstor Aparicio dijo...

No lo sé, PARSIMONIA. No sé si se lo merecía. El abandono no creo que nadie se lo merezca. Lo que desde luego no merecía era una denuncia por un maltrato inexistente.
¡Feliz año!

Myriam dijo...

Ánimo, Néstor, intenta que nada te quite el sueño, ya se que es muy fácil decirlo y muy difícil hacerlo, aunque cueste hay que pensar que es sólo trabajo y mantenerlo separado de tu vida o te comerá.

Un abrazo.

Er Tato dijo...

¡Ay, Sabina! Mi poeta canalla favorito...después de ti, claro.¡Qué fantásticas canciones escribiría si te conociera!

Un abrazo

Luisa dijo...

Ánimo Letrado.

Dulcinea dijo...

Pregunto:
¿La ley no contempla las acusaciones falsas? Porque si la denuncia es falsa, el denunciante debería recibir un capón legal, digo yo.

Vaya cuaderno de bitácora tu molesquín.

Altea dijo...

Estamos contigo.
¿Por qué no nos cuentas alguna historia con final feliz? Andaaa...
Seguro que las hay.

Anónimo dijo...

El abandono se lo merecen todos los hombre que asesinan a sus parejas.
Desgraciadamente la mayoría de esas mujeres asesinadas decidieron no abandonarles, quizá porque pensaron que ellos no se lo merecían...

Ljudmila dijo...

Que dificil Nestor debe ser pensar que todo esto es trabajo y no tomarselo a pecho. Es que acaso es posible separar el derecho y la vida misma? Si bien en el medio tambien estan los deberes...no se ..hoy sigo impresionada porque anoche vi por primera vez! (?) la pelicula En nombre del padre!! Mira si te hubiese tocado algo asi!!!

María dijo...

bonita guinda lo de sabina... me gusta lo que dice en esa canción.
Animo Letrado, que como bien dices los actos (buenos y malos, pero también los buenos, que a veces te quedas en los malos) tienen trascendencia.

Néstor Aparicio dijo...

Lo intento, MYRIAM, lo intento. Pero demasiado a menudo no es fácil. No obstante, no viene mal que me lo recordéis (sí, también aquí, ja, ja, ja...)
Muchas gracias TATO: tú sí que sabes como animarme, ja, ja, ja... ¡Poeta Canalla! Es un halago para Sabina y para mi.
LUISA, muchas gracias. Estoy en ello. Nada que no se cure con unas horas de bici, don't worry.
DULCINEA, la ley contempla casi todo, pero lo difícil es ponerlo en marcha. Dime, ¿cómo sabes que miente una mujer que denuncia que su marido le llama una única vez amenazándola de muerte después de una bronca que ella ha provocado? Es imposible.
Está bien ALTEA, está bien. Algo contaré... Hum... ¿Vale de bicis?
ANÓNIMO (o anónima), dices cosas demasiado serias y me gustaría contestarte; pero no lo haré, porque me fastidia contestar anónimos.
LJUDMILA, ¡gran película! Es imposible separar la esfera personal de la profesional, por eso mismo nos llevamos los problemas a casa... Aunque no queramos.
MARÍA, (¿de vuelta?) la canción es una maravilla... POr cierto, las cojo al vuelo: contaré algo más alegre la próxima vez...

Anónimo dijo...

Lo que yo no puedo llegar a entender, ni entenderé jamás, es qué puede lograr una persona acusando a otra por algo que no ha pasado y además habiendo compartido 50 años, o 40, o 30...o los que sean, pero, habrá compartido?.
También sigo pensando que tienes un trabajo complicado, pero ánimo!!!!!.
Cecilia

Marta dijo...

No sólo sabes explicar las sensaciones sino que las transmites.
Parece que el año empezó intenso ¿no?

Juanluís dijo...

Se ve que la Justicia no para en fiestas, y con ella todas sus circunstancias. Me apunto a la moción de que nos cuentes la "cara amable" de la profesión (que existe, aunque la que deja cicatriz es la otra).

Cata dijo...

Yo a estas cosas no me acostumbro, y no me acostumbraré jamás... y... prefiero no acostumbrarme.
Y siempre hay dos historias, y casi nunca alguien es ni tan malo ni tan bueno.
En cualquier caso, ánimo... esta profesión también tiene su parte positiva, y por eso nos encanta, si todo fuera así, no habría quien lo soportara.

Néstor Aparicio dijo...

Pues es muy fácil, CECILIA. Gana varias cosas, porque la ley está así: para empezar obtiene una orden de alejamiento de su esposo (sobre su persona y bienes), lo que en definitiva quiere decir que le saca de casa y le priva de ver a sus hijos. Habitualmente obtiene además una pensión a favor de los hijos. Así comienza el procedimiento de separación que pretendía iniciar en una posición notablemente favorable. Ojo, hablo de la mayoría de los casos, no de esa minoría en la que el maltrato es real. Así está esta vida (vivida como espectador priviligiado, al margen de demagogias).
MARTA, empezó tenso e intenso, ja, ja, ja... Menos mal que hoy me he despeñado con la bici.
JUAN LUIS, es cierto que la profesión tiene una cara amable. Para empezar me ofrece la posibilidad de escarmentar en cabeza ajena y de ver en qué me puedo llegar a convertir... No obstante, prometo historias divertidas (optimistas, quizá).
CATA, en efecto, nadie es perfecto (ni el bueno perfecto, ni el malo perfecto)... Pero solo uno de ellos es mi cliente. Y a él me debo. Y veo con sus ojos. Gracias de veras por los ánimos. Cuando escribí esto estaba un poco desanimado... Se nota, me temo.

Dulcinea dijo...

Cuando hablas como un abogado me das miedo, Néstor.

Néstor Aparicio dijo...

NO te creo, DULCI.

Cata dijo...

Nestor, lo entiendo... y también lo de que te debes a tu cliente pero... y como te sientes y la cara de imbecil que se te queda cuando al llegar a juicio escuchas la otra versión, y te das cuenta de que tu cliente te ha mentido (o a lo mejor se engaña a si mismo???)

Ángel dijo...

¿Qué "secreto" tienes para saber-poder con tanto como te toca vivir y ayudar a esas persona?

María dijo...

ahora si.... ¡¡he vuelto!!!. Y, por cierto, no era una indirecta!!! pero.... quien se pica.... ya sabes! jajajaja

Adaldrida dijo...

Néstor, tú (dices que) no sabes cómo explicarlo, yo sólo sé que siempre me metes en la escena.

ROSALÍA dijo...

Claro que existe el maltrato a la mujer, no hay más que ver las noticias (y en mi familia ha habido un caso, por desgracia). Pero creo que hay muchas mujeres aprovechándose de la situación de maltrato que existe (que mira que estoy sensibilizada con el tema, por la parte que me toca), y muchos hombres pagando injustamente por ello. Y lo de los divorcios/separaciones es algo criminal: pierden la casa (que se la queda la exmujer con su actual pareja), ven a sus hijos 2 fines de semanas al mes y un par de tardes, pierden prácticamente todo el sueldo en dárselo a la ex, ... es indigno cómo está la situación del hombre actualmente. Soy mujer, pero creo que los hombres están bastante desamparados ante la Ley en estas cuestiones.

Un saludo, me encantó llegar hasta este blog.

Néstor Aparicio dijo...

Ups... Me he dado cuenta de que no os he contestado. Nunca es tarde si la dicha tal y cual.
CATA, bienvenida. La cara de imbécil que se me queda cuando me doy cuenta de que mi cliente me ha mentido es de película. Como es de película la bronca que luego le echo.
ÁNGEL, ¿secreto? Que te voy a contar que no sepas. Supongo que el Nesquik del desayuno, ja, ja, ja...
Hum, MARÍA, prometo venganza. Por cierto, no estaría de menos que actualizaras un año de estos. Amosquedigoyo.
ADALDRIDA, eso es porque tienes alma juglar y eres capaz de "ver" cosas que a los demás se nos escapan. Ves un mundo en cada susurro.
ROSALÍA, un saludo. Ya sabes que esta es tu casa. Bueno, es la mía, pero si quieres pagar la hipoteca te la regalo. Bueno, ahora en serio, el asunto de la violencia doméstica es un drama, sin duda. No pretendo frivolizar si digo que se ha convertido en un arma poderosísima para asociaciones de mujeres, es un instrumento que crea más injusticias de las que pretende solventar. Claro está que si salva una vida, bien empleado está, me dicen algunos... No sé. No lo veo.

Martin dijo...

Nestor increible este post. No voy a poder parar de cuestionarme acerca de la verdad durante un buen par de dias...