martes, 28 de abril de 2009

Yo acuso

Un hombre ha intentado matar a otro. Así de simple y brutal. Tan simple y tan brutal que me sobran los detalles, porque lo único relevante –lo verdaderamente relevante– es que un hombre ha intentado quitar la vida a otro. Ha pisoteado sueños y esperanzas. Ha hecho inútiles los esfuerzos de tantos y tantos: miles de células nerviosas y aleteantes luchando por fecundar un óvulo, generación tras generación; la vida humana empeñada en diseñar algo único e irrepetible: el gesto de la sonrisa, la forma de caminar… Año tras año, padres e hijos, hombres y mujeres emparejados a lo largo de la historia hasta lograr un hombre –mi cliente– distinto a cualquier otro, mejor o peor, pero único. Un hombre que nació sin saber que un buen día un tipo de mirada torva y manos sucias le acecharía para tratar de asesinarle. Y entonces, el fracaso. A la basura miles de años de progreso, de héroes inmortales, de tortillas de patatas, de hombres pisando la luna, de primaveras y tigres de Serengueti…
Me sobran los detalles. Un hombre ha intentado matar a otro. Por eso yo le acuso.

14 comentarios:

pilar dijo...

Ahí radica todo, alguien se cree con derecho para quitar una vida llena de sacrificios,alegrias, y personas que lo quieren y eso no tiene ninguna justificación.

¿como vas con la rehabilitación?. espero que vaya bien todo.
saludos.

R. Gª. ALDARIA dijo...

Lo acusas ahora, quizá mañana defiendas a otro por lo mismo... Eso para nosotros es algo aleatorio, suena feo, pero es legal y, sobre todo, justo, más allá de acuerdos o desacuerdos morales.

El futuro bloguero dijo...

Matar es lo más feo.
Matar es terrible.

Te deja sin palabras pensar que hay personas que matan a otras.

Me alegro de leerte, te decía en lo mío que no sabía si tu lesión era de muñeca o de rodilla...

Abrazo

Letizia dijo...

La vida de un abogado parece más triste que la vida de una princesa. Por lo menos a mí me visita Carla Bruni y me puedo comparar con ella.

Besos de Princesa

Myriam dijo...

Puff, me lo he tenido que leer dos veces, desgraciadamente esto pasa demasiado a menudo y antes de que la persona llegue a nacer también.

Pd.: Ni se te ocurra dejar de escribir o te mando a los moldavos:)

Nodisparenalpianista dijo...

Es un motivo justo, así que hazlo con la energía que demuestras.
Y en caso de duda, sacude con la muleta!!!

R. Gª. ALDARIA dijo...

¿LLevas muleta? (Escribo desde mi flamante portátil nuevo)

TRONETE CON 8 dijo...

YO RECUSO

Una mañana fría y lluviosa de noviembre, un sujeto mal encarado, de mirada mala y peores ademanes, presidia la sala del tribunal cual dueño de los astracanes.

El letrado que suscribe, al que sus amigos de la infancia le llaman pibe, tenía frente a él una desagradable labor, que no era otra que lidiar con el susodicho matador.

Me percato que tengo, con el fulano en cuestión, cierta distancia e incluso inquina, dado que no ha sabido aceptar que ya no se le empina.

Su carácter es agrio y su tono malsonante, es por ello que no le daremos el gallifante.

Antes de entrar en acción, y puesto que el referido no tendrá ninguna erección, decido revisar la ley de enjuiciamiento, aunque solo sea por poder dar un escarmiento (...)

Allí estaba la realidad que mas que oler apesta... existe una enemistad manifiesta.

considerando que me ampara mi derecho y que no es un abuso, tomo una decisión...RECUSO.

Este es un homenaje para tí, atleta de la bicicleta, por cierto, paciencia con la muleta.

Néstor Aparicio dijo...

Sí, PILAR, ahí radica todo: la vida es algo demasiado precioso. Quitarla es el fracaso de la humanidad. La rehabilitación es un peñazo, pero he de reconocer que estoy sorprendido con los avances. Muchas gracias por preguntar.
RAMÓN, es cierto, es cierto... Desde luego que sí. Pero hoy me toca acusar. Ya pensaré qué hago la próxima vez.
FUTURO BLOGUERO, matar es lo peor que nos puede pasar... La vida humana cuesta demasiado como para tirarla a la basura.
LETIZIA -¡cielos!- la vida del abogado es una maravilla... A veces nos sobran preocupaciones, pero gracias a Dios son ajenas...
Sí, MYRIAM, pasa demasiado a menudo. Pero no por eso debemos acostumbrarnos. Eso sería igual de malo. La vida tiene un valor supremo.
PIANISTA, lo haré, lo haré, no lo dudes... Un placer tenerte de vuelta por aquí. Tranquiliza mucho.
RAMÓN, vengo de tu despacho (el jefe amenazaba a gritos con el despido: es más, tienes la cartita encima de la mesa)... ¿Portátil nuevo? Joer, cómo avanzamos...
TRONETE, ja, ja, ja... Muchas gracias. Hum... Lo de recusar está muy bien, si tienes causa para ello. No olvides que todo el mundo es inocente hasta que... Un abrazo mesetario.

Altea dijo...

Qué profesión, la de abogado, tener que estar cambiando de barco cada dos por tres.

Adaldrida dijo...

Siempre me he preguntado una cosa... no te rías pero, ¿si eres abogado tienes que defender por narices a un desaprensivo? ¿Hasta qué punto puedes rechazar a un cliente? Y si no puedes, ¿no se te rompe la conciencia al librar de la cárcel a un criminal? No te digo a tí, sino en general ¿cómo funciona eso...?

María dijo...

pues bien acusado. No entiendo qué es lo que puede llevar a un hombre (a una persona) a pensar que puede decidir sobre la vida de otro... siempre que lo pienso llego a la conclusión de que para matar a alguien tiene que fallar una conexión en la cabeza del autor. Pero entonces estaría diciendo que todos los asesinos están locos y no serían culpables, y no quiero decir esto. Me cuesta entender mucho este tema...
Cada vez que nos enteramos (por la tele o radio o periódicos de una noticia así, en casa mi padre dice "pinche diablo"... quizá esa sea la cuestión ¿no?

Néstor Aparicio dijo...

Pse, ALTEA, así somos. Y así nos gusta ser, ja, ja, ja...
ROCÍO, tu pregunta no me hace reir, porque no es la primera (ni la undécima) vez que me la hacen. Veamos, siempre puedo decidir qué cosas llevo y cuáles no (excepto con clientes del turno de oficio). No olvides que mis clientes -por muy desaprensivos que sean- son inocentes hasta que un juez no diga lo contrario. Y te aseguro que ahora llevo asuntos verdaderamente feos y no es plan de arrugarse: ellos tienen derecho a una buena defensa.
Dices bien, MARÍA, un asesino no es un loco, un idiota que no sabe lo que hace. Hay ocasiones que pueden afectar algunas disfunciones psiquiátricas, pero la mayoría de las veces la gente hace las cosas mal porque quiere (por rutina, porque toca, porque se han acostumbrado...). Es duro, pero es así.

Dulcinea dijo...

Tienes toda la razón, letrado. Pero,
¿y si tu cliente fuera el asesino?