domingo, 7 de junio de 2009

Dije que volvería

Me he despertado al amanecer, sonriendo por primera vez en mucho tiempo y me he arrastrado hasta la ventana: buen tiempo, sol y nubes, viento, frío quizá. Y la luna. ¿Será la misma al otro lado del mundo? Con el virus del sueño corriendo aún por mis venas, he desayunado disfrazado de ciclista y con el pulsómetro a 45 revoluciones. Mi cuerpo aún duerme, he pensado.
He saludado a un barrendero, a unos somnolientos que hacían cola a la puerta de una churrería, a los últimos valientes que venían de parranda y a una señora que llegaba tarde a misa. Definitivamente estaba contento. Sonreía, porque he vuelto, porque había quedado con mi amigo Jorge, porque tenía de nuevo la bici debajo y estaba cómodo.
¿Qué hacemos? Lo que quieras. Ya, pero ¿qué te apetece? Cualquier cosa. ¿El “Puente de las Ovejas”? Vale. Me gusta decidir por el camino, rodando, sin preocuparme de la ruta ni el camino... El sol iba y venía mientras nosotros nos poníamos al día, hablando sin parar. Subimos y bajamos Alarcos por un camino que no conocía y nos lanzamos a la conquista de la Laguna de la Posadilla y el Cerro Malosaires. Hemos rodado despacio –por mi, obviamente– subiendo y bajando entre maleza del color del oro, por caminos que se perdían detrás de mi rueda. Hemos respirado vida y hemos llenado los pulmones y el alma.
Y, ¿qué más?
Pues hemos visto el aire y las nubes y el viento en nuestro pelo y sobre nuestras cabezas… Y árboles y arbustos y aves de color blanco y rapaces de varios tipos que Jorge se esforzaba en enumerar y yo en retener sin éxito. Y caminos y trochas rápidas. Y bajadas veloces y subidas tensas. Y recuerdos y promesas y planes y consejos… La vida, en una palabra, hemos visto la vida.
Tres o cuatro horas después estábamos sentados en una terraza, con una cerveza en la mano, haciendo planes para volver. He sonreido. Prometí que volvería y definitivamente he vuelto.



De vuelta, por la ciudad, he cantado bajito, casi para mi: “I'll wait for you to come down, where you'll find me, where we'll shine”.

12 comentarios:

Myriam dijo...

¡Qué buen día has pasado! me alegro, y que buena la canción.

Otros nos hemos pasado el finde trabajando y trabajando.

Er Tato dijo...

Dale recuerdos a tu rodilla y dile que me alegro de que por fin sirva para algo. ;-)

Un abrazo

El futuro bloguero dijo...

Espero que sí, que vuelvas...
jejeje

R. Gª. ALDARIA dijo...

Buena evolución, sí señor, ya sólo te queda volver al lateral izquierda y arrearle un poco al padel. Miedo me das!

Juanluís dijo...

La bici: ¿qué sería de los que necesitamos un buen chute de pedaladas los fines de semana sin ella?
Es realmente esa sensación de libertad la que me engancha. Y la cerveza helada de después. ¡Bravo por la vuelta!

Marta dijo...

Esta vez... ¿sin hacer el cabra? ;)
Ay, esas cervezas... ¡y los amigos!

Dulcinea dijo...

Que no, Marta, que este chico no nos lo cuenta todo. Claro que ha hecho de las suyas; pero no las explica ;)

Néstor Aparicio dijo...

MYRIAM, es que algunos sabemos vivir, ja, ja, ja...
ER TATO, le he dado recuerdos de tu parte y se ha molestado un poco... Al parecer ha amenazado con darte alguna que otra patada, juas, juas.
FUTURO BLOGUERO, volveré, volveré... Es que ando liado cual pata de romano (pero te visito, te miro y remiro; no obstante es que el pescado no me mola, ya lo sabes).
RAMÓN, en septiembre volverá el Tornado del Cantábrico y esa banda izquierda tendrá por fin el dueño que se merece. Los flancos (mi izquierda y tu derecha) volverán a ser inexpugnables ¡Temblad arquitectos!
JUANLUÍS, es esencial... Para los hombres de acción desfogarse es esencial. Y qué mejor que la bici.
Hum... MARTA, define cabra. Es que si no aclaramos los conceptos no puedo darte una respuesta correcta. Un poquillo de cabra sí; no mucha, solo un poco, ja, ja...
DULCINEA, solo cuento la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad.

Benita Pérez-Pardo dijo...

ENHORABUENA!!!!. Me alegro de que ya estés mejor de la rodilla y què suerte de "paseo".

Lo de las cañitas tb mola.

Anónimo dijo...

No me ha quedado claro... al final has montado en bici? pero no te habían dejado tullido?

Nodisparenalpianista dijo...

Llevo dos días solariegos regateando guiris en bici (yo, no ellos) y diciéndome para cuándo viene por aquí el queso manchego a regatear turistas a toda velocidad con su rodilla biónica. Nos reiremos las tripas!!!!

Néstor Aparicio dijo...

Mil gracias BENITA... Esto es solo el principio, ya verás la de kilómetros que nos esperan.
ANÓNIMO, vete al cuerno.
Hum... PIANISTA, no sé, no sé, pero no me lo digas muchas veces, que tengo un amigo que todavía me debe una mariscada en el puerto, ja, ja, ja...