jueves, 21 de febrero de 2008

Un café con Sara

Qué misteriosa reacción hace que las almas –como el cristal– tiemblen ante una determinada nota, una palabra, un gesto sin importancia… La fachada se derrumba y queda al descubierto la intimidad; y el corazón se expone, al menos por un momento. Y no es bueno, al menos para mí.
–Lo he pasado muy mal –me dijo una muchacha al otro lado del teléfono–. Haré lo que sea necesario. No le pude decir que no se preocupara. Le hablé de leyes y procesos, mientras lloraba, mansa y desconsolada, a varios cientos de kilómetros. La nota exacta.
Al colgar, apoyé la cabeza en mi mano, inquieto y preocupado. Sobre la mesa están los libros que Sara me había regalado –yo solo invité al café, porque soy así de simple– y que prometí que leería. Y sonrío aliviado al recordar que, a la vuelta de los años, Sara sonríe feliz, con su hijo en brazos.
Qué extraña reacción.

15 comentarios:

teka dijo...

me ha encantado la entrada...un 10!

Dulcinea dijo...

No me he enterado mucho. Será que estoy espesa.

Rocío Arana dijo...

Es que es una entrada misteriosa... por eso me gusta.

Nodisparenalpianista dijo...

Sara es un nombre precioso.

El futuro bloguero dijo...

Parece que lo que pasara entonces se solucionó. Después hay tiempo para darle vueltas, y para leer los libros.

María dijo...

bonita! Gracia y su bebé te lo agradeceran fijo!

María dijo...

¿he dicho Gracia? joe no se en que pienso... Sara, sara...

Néstor Aparicio dijo...

Ja, ja, ja... Veo que la entrada os ha causado inquietud. Veamos, seguro que habéis comprobado que los cristales retumban solo ante determinados sonidos. Tiemblan solo ante la nota exacta, como las personas, como yo mismo. El resto, el café que me tomé ayer con mi amiga y la llamada posterior de una cliente (y la mirada en torno a la mesa) me lo guardo para mi, que ya me he expuesto demasiado.

LARA CROFT dijo...

Muy buena descripción de situación y "entre-vista" de tu alma...estoy con Ro.

R. Gª. ALDARIA dijo...

Más allá de lo que pensemos o, incluso, de lo que dijamos, creo que lo que verdaderamente somos son nuestras reacciones. Ahí no nos da tiempo a escondernos. Por otro lado, no hay quién se entere del fondo del tema pero no hace falta, es buena la entrada, sí señor.

APELO dijo...

Nestor escribas lo que escribas, y aunque sea un poco críptico, esto está siempre como la Gran Vía. Vamos que la gente está en plan incondicional total. Me alegro. Ya sabes que a la gente indecisa hay que convencerla pero a la convencida basta con enfervorizarla.

Yo no estoy demasiado contento con el abogado de nuestra empresa.

Si estuvieras en Madrid te pediría que me ofrecieses tus seervicios.

Saludetes

Daky dijo...

genial. como siempre.

teka dijo...

bien bien, me gusta tu estilo y tambien tu forma de contestar,por lo tanto un 10 a la entrada y otro a la contestación...jeje .me pasaré más por aqui.
gracias por visitarme

J. dijo...

No des esplicaciones, Nestor. Dices lo que dices. Y así está perfecto.

Tremendo.

Néstor Aparicio dijo...

Me gustó [y me asustó, no puedo esconderlo] eso de "entre-vista" de mi alma, LARA CROFT.
Parcialmente de acuerdo RAMÓN. Nuestras reacciones a veces dicen poco de nosotros, sobre todo si vienen forzadas por la situación, las personas...
Ja, ja, ja... APELO, no creo que sea cierto. Mucha gente lee y pocos comentan. Eres bienvenido en cualquier caso. Me pasaré a verte.
Gracias DAKY.. ¿Sigue tu blog en stanby? Mucho tiempo dura la crisis...
TEKA, gracias. Te seguiré la pista.
J. Tú sí que sabes levantarme el ánimo. Eso sí que es tremendo.