martes, 17 de febrero de 2009

Ganar y aprender

Me dijeron que había venido al despacho, que había dejado su nombre y la promesa de que volvería. También me dijeron que llamaría antes. Me esforcé por ponerle cara y asunto sin resultado. Me quedaba un vago recuerdo de un procedimiento penal en el que le pedían algunos años de prisión por un delito que –como tantos otros– no había cometido. Fue el primero de los hombres que lloraron en mi despacho. Creo que fue entonces cuando aprendí a apretar los dientes y a seguir para adelante. Era el suyo un lamento patético y bochornoso, pero que calaba demasiado hondo. El caso es que después de unos meses un poco tensos, el juzgado archivó el asunto. Me llevé las flores y unos honorarios que Andrés pagó contento y libre.
No le volví a ver.
Hoy ha venido. Sin avisar, sin cita previa: simplemente ha venido. Más patético que nunca.
–Me dijeron que llamarías.
–Sí, pero es que… Bueno, pasaba por aquí.
Tenía poco tiempo así que le he podido dedicar unos minutos. No quería nada. Nada de nada. Sé que suena sorprendente. Solo quería alguien con quien hablar; más bien alguien que le escuchase. Le han bastado tres minutos para ponerme al día: se ha separado de su mujer. Ha perdido su casa, su familia y su vida. Y en el fondo del fondo el hombre se acuerda de su abogado y decide que necesita hablar con él.
–Te portaste bien conmigo, dice.
–Ya, digo. Pero pienso: ¿por qué hago esto?
Total, que el hombre viene y me cuenta y hablamos de la vida, de la política, de su mujer y de los detalles de una separación que le llevó el abogado de su esposa.
–Me olvidé de todo, me dice. Creí que yo era lo más importante. Y lo perdí todo.
–Ya.
Se ha ido. Ya es de noche. Estoy recogiendo la mesa. Me voy. Y pienso que todos los días –todos sin excepción– vengo al despacho a ganar algo. O a aprender algo. O a las dos cosas.


Ya ves, te la he robado. Pienso mucho en ello. Ya eres cómplice –una vez más– de mis preocupaciones.

26 comentarios:

El futuro bloguero dijo...

Tu vas al despacho a aprender algo, y nosotros lo repasamos aquí, y también aprendemos de tus experiencias, tan bien relatadas.

Por cierto, no sé a quién se la habrás robado, pero la canción es una maravilla.

No la conocía, y ya la estoy descargando. Una joyita.

Te invito a unas patatitas con corazón, unas Patathas Ruiz de la Prada, en lo mío.

Te las mereces.

Myriam dijo...

Querido Letrado, lo que aprendes y nos enseñas es casi más importante que lo que ganas, esos minutos que le has dedicado para "nada" para el es muchisimo alguien le ha escuchado, ya te he dicho que hablar con extraños de vez en cuando ayuda, sigue así y ganaras el pleito más importante de tu vida, que es saber que le has servido a alguien para algo, aunque sea como oreja.
Te mando un beso y muchísimo animo.

ROSALÍA dijo...

Siempre se aprende de otras personas, bueno o malo. Y por tu trabajo, aprenderás todos los días. Nunca deberíamos dejar de aprender.

Gracias por tus textos.

Marta dijo...

Aquí gano y aprendo. En el despacho, por ahora, aprendo ¡juas juas!

Puedes modificar la placa: donde diga "Abogado", añade "Escuchador". Al final, la mayoría de la gente que necesita un abogado... lo que de verdad necesita es que le escuchen. Ays.

Juanluís dijo...

La verdad es que me siento reflejado en todos los que te visitamos: aprendo humanidad y además, salvando las distancias con el que empieza a formarse en la abogacía, la profesión.

No sé si de la lectura saco una conclusión acertada, pero me da la sensación que aprendiste y ganaste sin que la cabeza te pidiera defenderlo y escucharlo.

Gracias por enseñarnos.

R. Gª. ALDARIA dijo...

Hay que saber escuchar y, también, no escuchar y, a veces, saber colgar el teléfono o dar un portazo a tiempo, que de buenos, buenos, tan buenos a veces nos pasamos, joder. Yo quiero leer rutas en bicicleta que me pongan los dientes largos. La próxima vez que reniegues hazlo en plan Terminator, que también es bueno. La humanidad va en la balanza de la profesionalidad, pero nunca ser mayor la primera que la segunda, si no es difícil hacer bien nuestro trabajo. Ya sé, ya sé, que así nunca llegaré a santo. Que quede claro que me gustó la entrada.

Néstor Aparicio dijo...

FUTURO BLOGUERO, en el fondo me temo que es una relación de reciprocidad: yo cuento, vosotros opináis y todos aprendemos. Entiendo que te guste la canción porque en el fondo somos jevorros con alma juglar.
Muchas gracias, por cierto, por las patathitas cibernéticas... Me encantaron.
MYRIAM: ¡ganar el pleito más importante de mi vida! En ello estoy. Bueno, a veces no.
ROSALÍA, gracias a vosotros por estar ahí detrás. Se aprende siempre. Y preferentemente en cabeza ajena.
No te creo, MARTA. Aquí sonríes con las tontunas que cuento, pero en el despacho ganas y aprendes. Y ellos ganan contigo. Que lo sé.
JUAN LUIS, no soy hombre de consejos, principalmente porque tengo poco qué enseñar. Pero piensa que la gente que va a verte tiene problemas. Son problemas ajenos, pero son problemas. Además para ellos es el único importante, mientras que tú tienes una colección de clientes con problemas. Y ellos piden su cuota de fama en tu vida. No lo olvides y escúchales. Y trátales bien, porque así serás el abogado que quieres ser (y no el que ves en muchas ocasiones). Un abrazo.
RAMÓN, tienes razón. Estoy chafado. Mañana saldré con la bici a machacarme un rato. Y a olvidar. De veras, muchas gracias por el consejo y por la llamada... Llegaste a tiempo.

Myriam dijo...

Lo se Néstor y creo que lo conseguiras, estoy segura de ello.

Descansa este finde que te lo has ganado... ¡Ánimo otra vez!

Dulcinea dijo...

No me extraña que estés chafado. Cuídate mucho.

La entrada, muy buena. La canción, estooo... ya sabes.

Adaldrida dijo...

Por lo menos, éste se inculpa. Que miedito me dan esos hombres que no pegan, no engañan, no... digo miedo, porque los otros me provocan ira. Estos no hacen nada malo... ni bueno.
Y todos somos o hemos sido alguna vez un poco así, con alguien. O con Alguien. Menos mal que tenemos momentos geniales también, y que a veces basta eso... porque el otro pone todo lo demás.

pilar dijo...

hola néstor: Navegando , he dado con tu blog y me gusta lo que escribes. Yo estoy terminando derecho, por vocación, creo que esta profesión tambien puede ser de ayuda. Te sigo en tus relatos y los blogs que aconsejas tambien me gustan. Me gustaria unirme a este club que formais: Miriam, marta, futuro bloguero, etc.

Comparto varias de vuestras opiniones. A ver si me animo y creo un blog aunque soy algo negada para la tecnología.

saludos

Anonimomariag dijo...

Letrado, aunque muchas veces no me puedo pasar, cuando lo hago, veo mucho, y aprendo mucho. Gracias y ánimo.

Néstor Aparicio dijo...

MYRIAM, no lo tengas tan claro. Cada vez veo más claro el reverso tenebroso, ja, ja, ja... No sé, no sé, ya veremos qué pasa.
DULCINEA, no te preocupes, mi chafamiento viene por la manía esta que tiene la vida de cambiarme los planes (aún los vitales) y de dejarme poca maniobra para decidir... En fin, un lio.
ADALDRIDA, demasiadas veces he sido así... Muchas. Por eso aprendo y gano de gente así. Y de otros, claro.
PILAR, bienvenida seas; estás en tu casa, ya lo sabes. No tengo inconveniente en que empieces a pagas la hipoteca y el teléfono y... Bueno, vale, es broma. Únete a la gente genial que se pasa por aquí y comenta y escribe en su propio blog. Estaremos encantados de tenerte por aquí.
Genial, por cierto, que termines derecho y que te dediques a esta profesión. Ya me dirás. Obviamente cuenta conmigo para lo que sea...

Néstor Aparicio dijo...

Ups, MARIAGÉ, que te has colado cuando comentaba... Nada, nada, que es un placer tenerte por aquí, aunque no comentes. Me temo que aprender, aprender (lo que se dice aprender), aprenderás poco. Pero si aprendes algo dímelo y te paso la factura, ja, ja, ja...

Luisa dijo...

"A GANAR" Supongo que lo dices en su doble sentido:ganar y cobrar:)

Dulcinea dijo...

Néstor, te he visto por la calle y te he hecho dos fotos con el móvil. ¿Cuánto me pagas por no colgarlas en la Bulla? je, je, je,

Myriam dijo...

Como a todo el mundo Letado, pero todo depende de lo que sea para tí el reverso tenebroso...

Parsimonia dijo...

Néstor, de verdad que tendrían que coger tus entradas y hacer una serie de abogados. Yo la vería encantada.
Esta noche he soñado que mi marido ya no quería estar conmigo y que me cambiaba la visión de la vida y que todo daba un triste vuelco. Una auténtica pesadilla que para algunos se hace real, de un día para otro y sin imaginarlo.
Besos

Anonimomariag dijo...

Néstor, acabo de escuchar la canción, pues no he podido en otro momento... me ha gustado mucho.

María dijo...

Ayer vi un trocito de la peli de Richard Gere... las dos caras de la verdad o del destino o algo asi, dice que cree en la bondad innata de las personas, que cree en la justicia, que no miente.... me pareció un tio genial yy no se porqué ahora que leo esta entrada, me acuerdo de Richard ere... a ver si me entiendes, no es que tu me recuerdes al actor.... va a ser que no (juajuajua) pero eso de los ideales y de ayudar a la gente por medio de tu profesión.... me gusta lo que haces y cómo lo haces, eres un gran profesional. Tu Colegio de abogados tendría que estar orgulloso de ti. Y tu de ti.

Y a mi la canción me ha encantadao. Creo que la buscaré. Le va genial a la entrada. Muy bien!!!:

Y a Pilar.... animarla a que se una al club de los blogueros!!! avísanos cuando abras el tuyo, para visitarte!!!! cuando lo inaugures yo llevaré unas cocacacolas, ¿quien lleva los ganchitos y los bocadillos de nocilla?? juajuajua

Néstor Aparicio dijo...

Hum... LUISA, creo que lo uso en tres sentidos: ganar como lo contrario de perder, ganar dinero y ganar algo que me sirva para mi propia vida. Ganar ahora para no perder mañana.
DULCINEA, ¡no te tengo miedo, ja, ja, ja! Es imposible (IM-PO-SI-BLE) que me hayas hecho fotos, porque soy invisible últimamente: no me ven, ni siento ni padezco.
Ja, ja, ja... MYRIAM: me temo que eres "la mujer que sabía demasiado".
PARSIMONIA, muchas gracias por el halago, ja, ja... Siento de veras tu pesadilla (que lo era) y me alegro de que despertaras y te dieras cuenta de que se trataba solo de eso: una mala noche. Lo bueno de verlo en otros es que escarmentamos en cabeza ajena y sabemos qué hay que hacer para evitarlo (luego ponerlo en marcha es otra historia, claro).
MARIAGÉ, es que la canción es bien buena. No te fíes de lo que opinen otros: aquí solo se escucha buena música.
MARÍA, ¿insinúas quizá que no soy como el Richard Gere ese? ¡Pues no sé qué le faltará a él para ser como yo, ja, ja, ja! Cualquiera puede ayudar a los demás, no lo olvides. Y mucho más los periodistas, porque vosotros decidís qué es noticia. Por cierto, no busques mucho la canción: te la puedo enviar.

Dulcinea dijo...

Pues ya que lo dices, Marichunga, yo también ví la peli. Efectivamente, Néstor no nos recuerda al actor ;) pero sí da que pensar lo que plantea el argumento.

Letrado, no te hagas el loco. Sabes que tengo las fotos.

!Y dejad de decirle que nos cuelga buena música, que luego se lo cree y nos atornilla cada castaña...!

Luisa dijo...

Pues la canción está muy bien porque es de Julio y a mi me encanta Julito.

Myriam dijo...

La canción es muy buena y la letra tb pero de Julito cre que no Luisa en fin que oido musical tienes chiquilla ja ja ja

El hijo del capitán dijo...

Qué pedazo de historia y qué PEDAZO de tema.
Pero...¿qué mares surcas para descubrir semejantes continentes?
Me tocó (porque tocó que me tocara)el "no sabes cuánto te he querido".
Pero "I´m Yours" se sale. Será porque hoy han salido bastos como triunfo y me has animado el final del día.
Qué buena canción. Y qué buen relato.
Gracias.

Néstor Aparicio dijo...

DULCINATOR, no te tengo miedo, ja, ja, ja...
LUISA, que Dios te conserve la vista, porque el oído va por mal camino (Julito solo canta en la ducha y malamente).
Gracias MYRIAM, si es que les sacas de las cuatro cosillas musicales y se pierden, ja, ja...
HIJO DEL CAPITÁN, me alegro de veras que te guste la canción del bueno de Jason y que te haya alegrado el día. ¿Mares dices? No creo que sea muy diferente al tuyo, ni que yo me fije mucho más... Supongo que es porque donde estoy suceden cosas, quieras o no.