miércoles, 21 de mayo de 2008

El maltratador

Marcos había salido de permiso. Estaba cumpliendo una medida de internamiento en un centro de menores, pero no pensaba volver. No de inmediato, al menos.
Había dejado embarazada a su novia y tenía que verla. Y la vió. Y encontró trabajo –apenas un mes–, cobró y le dio el dinero a su novia adolescente, con una instrucción clara. Marcos no esperó contestación y la muchacha cogió el dinero. No sé si abortó finalmente o no. No sé si el la oyó decir algo así como “no sabes cuánto te he querido” o “estaba soñando con nosotros” o “qué será de nosotros”. Marcos consideró que cumplía con su parte del trato, con lo que le concernía: había sido responsable, se había portado como un verdadero hombre, como un adulto. Y desapareció.
Tenía que hacer algo e hice lo que debía.
No lo creo. Hiciste lo fácil.
Pero es que no estaba preparado.
Nadie lo está. Siempre hay una primera vez, para todo. La dejaste tirada, sin preguntarle. Decidiste por ella y por tu hijo. Les menospreciaste.
No eres justo conmigo.
Tú me preguntas y yo te contesto.
El sábado me lo encontré en el Mercadona. Iba solo, con su patinete, en busca de la pizza perfecta. Y me dio pena. Mucha pena. Por la vida se arrastra un hombre sin amor, un maltratador ensimismado en si mismo.

20 comentarios:

Néstor Aparicio dijo...

Sé que es similar a una de las últimas entradas, pero es que sucedieron con dos días de diferencia.
El otro era un hombre mayor. Este es un postadolescente. No es el mundo que cambia: es la vida misma, ayer como hoy.

R. Gª. ALDARIA dijo...

Huir parece lo más fácil, pero al final las huidas son las que nos persiguen a nosotros, y terminan pillándonos. Triste lo del chaval. Vaya días que llevas.

Dulcinea dijo...

Pues a mí hace tiempo que los Marcos que voy conociendo no me dan pena. Porque saben perfectamente lo que hacen y las consecuencias que tienen sus actos. Y no las asumen. Y las pagan otros por ellos. Y se quedan tan anchos. Y se van al Mercadona a por una pizza.

Nodisparenalpianista dijo...

Estoy con Dulci y añado más: a mi pena ni pizca, más bien rabia. Llegado un punto somos responsables de nuestros actos, así que apechugar. Y si no quería que le pasase eso, que se hubiese hecho un lazo en donde mejor le hubiese convenido. A mi me da pena la buena gente que pasa por momentos complicados, los desafortunados, los desharrapados, los injustamente tratatos, pero los caraduras que golfean primero y piden caridad después me revuelven la tripa. Igual no era el caso que comentas, pero la verdad, ese tío, por lo que has contado, me da tres patadas en el hígado. Su hijo si merece compasión, por tener el golfo de padre que tiene.

Dakyuska dijo...

Cuanta razón tiene Dulcinea, pero yo pienso que no es justo echrle la culpa a él, creo recordar que para ciertos menesteres, hacen falta dos...
En fin Hëctor... digo Nelson... ainnsss ¿Wilson...?... que cada día se te da mejor escribir estas cosas.
besos

Marta dijo...

Buscando la pizza perfecta. La ola perfecta, la noche perfecta, la moto perfecta...
Pena que se pierdan la vida misma, que nunca es perfecta pero que puede ser plena. Claro, eso es un curro. Por eso, lo demás no me da ninguna pena.

Néstor Aparicio dijo...

Huir parece fácil, sí, RAMÓN, tienes toda la razón. Pero al final, todas aquellas cosas de las que huyes, te atrapan. Pero es lo más cómodo. Lo más fácil
DULCINEA, yo tampoco los soporto. Pero no quita para que estas situaciones me den pena. El maltratador es un tipo que da pena (además de asco), que tiene un problema que descarga en los demás, en los débiles...
PIANISTA, igual soy un poco bestia, pero prefiero que Marcos haya dejado tirada a su novia. No pretendo justificarlo, ni mucho menos, pero en menos de un año la cosa habría ido a peor... Y estaría asistiéndole en un juicio rápido por maltrato, porque los maltratadores -débiles mentales- son así. Ya diré algo de esto en otra ocasión.
Pues claro, DAKY, pues claro que la adolescente tenía su parte de culpa. Pero los sentimientos de las mujeres son tan intrincados que no me atrevo a juzgarla (yo qué sé en qué pensaba, qué quería...). Al cretino de Marcos, sí le juzgo.
MARTA, has dado en el clavo: buscando la pizza perfecta. Así es la vida de esta gente. Y nunca están satisfechos con lo que encuentran, nunca es lo que buscaban... Y así nace un maltratador, un inadaptado demasiado exigente con los demás, un débil que no se conoce a sí mismo. Pero... ¿la ola perfecta no estaba en Mundaka?

alejops dijo...

Yo de alguna manera también tengo pena por personas como estas. No me refiero a pena en plan "pobrecillo, es tan bueno y encima le pasa esto", sino que creo que es una pena más honda, más intrincada, de preguntarse por qué pasan cosas así. Tal vez no es una pena por él, sino por la situación, o por un cúmulo de cosas. O tal vez sí que sea por él, porque en el fondo es un desgraciado, una persona que podría dar mucho más de sí, como todos.
Los que decimos que nos da pena, creo que nos referimos más o menos a esto.
Saludos

Dulcinea dijo...

A mí me dan pena los daminificados por su irresponsabilidad. Los que han de pagar sus platos rotos.

Cuando a uno le llega, sin comerlo ni beberlo, una situación chunga, sin duda inspira pena; pero cuando uno la provoca a sabiendas de lo que va a pasar, y luego se desentiende, lo siento, pero no siento pena.

De la chica no digo nada, pero no por su condición de chica, sino porque Néstor no cuenta nada de ella.

Dulcinea dijo...

Por ejemplo.

Chica. 14 años. Barcelona. En seis meses ha tomado dos veces la píldora abortiva. A costa de la sanidad pública. Prefiere la píldora a los preservativos porque los "varonsitos" lo prefieren.

¿da pena la chica? A mí me dan pena los dos bebés.

María dijo...

ultimamente entro y tu web y salgo repitiendo "que pena, que pena, que pena".... pero siempre vuelvo. Me gusta como escribes.

Sobre la historia, cobardes los dos y egoistas.

Néstor Aparicio dijo...

Sí, ALEJOPS: en esta situación da pena la vida...
DULCINEA, te entiendo. Sí, sí que me da pena la chica del ejemplo (y, obviamente, los niños que nunca tendrá), porque nadie le ha dicho qué cosas son importantes. Y crecerá siendo una infeliz, porque los "varonsitos" lo prefieren. Y probablemente acabará usada como un trapo, después de haber tirado su dignidad a cualquier cubo de basura. Me da pena.
MARÍA: ¿también te da pena cuando salgo en bici? Pues yo creía que el casco me sentaba bien, ja, ja...
No preocuparse, que mañana tengo "juicio de marujeo" y promete bastante. Igual acabamos en comisaría y con un ojo morado...

inma dijo...

¡Si, dan pena! Todos los días por trabajo y quizás tambien por vocación oigo a estos postadolescentes contar miles de historias en las que la niebla de la sinrazon, el desamor y la desesperanza son los únicos colores que dibujan sus palabras. Sí da pena, mucha pena Nestor. .....,pero quizás seas la única persona que pueda enseñarle que en la vida hay más opciones y que la única forma de ser un heroe no es quebrantando su medida de internamiento (seguro que le quedaba poco) para quizas trabajar por primera vez duante un mes para conseguir dinero y darselo a su novia y eliminar el "ultimo gran problema de su vida". ¡¡¡¡Qué dificil es aprender a vivir!!!!
Nestor hoy especialmente me voy tirste tras leer esta entrada (por la historia y por los comentarios). No te imaginaba llamando cretino a Marcos ni juzgandolo a pesar de todas las barbaridades y atrocidades que habrá sido capaz de realizar...... Me ha dolido porque es joven, porque quizás no le dieron lo que a nosotros y porque no se, no te pega hablar de el así, como si solo fuese un molestoso expediente judicial más en la mesa de tu despacho. Es dificil lo sé, ES LA VIDA MISMA, AYER COMO HOY.

Néstor Aparicio dijo...

INMA (¿eres la Inma que conozco?), leo tu comentario y me haces pensar. Si tuvieras tiempo te contaría que Marcos no es un expediente, un asunto más encima de mi mesa... Aunque, bien es cierto que me gustaría que lo fuera. Si tuvieras tiempo te contaría -una por una- las personas que han dedicado el suyo a Marcos: la fiscalía, el juzgado de menores, el equipo técnico (tres personas excepcionales), los funcionarios, la gente de los centros de menores y de bienestar social. Yo mismo. Todo para que Marcos (el nombre no es ese, claro) crea que la culpa de todo la tienen los demás...
Eso me da pena. Pero como creo que no es irreversible, le dedico tiempo. Tiempo que no es dinero.
Pero me has hecho pensar, de veras, porque corro el riesgo de mandar a Marcos y al resto al garete. Y cuando lo piense, me acordaré de esto que me dices.

Anónimo dijo...

Marcos ha hecho mal, muy mal...
Y, no coincidiendo del todo con Inma, tomo su comentario para desarrollar mi argumento:
Todos, TODOS, tenemos una voz interior que nos permite, clarísimamente, en cuestiones graves, saber qué está bien y qué está mal.
El problema es que, hoy día, las más de las veces no podemos oír/escuchar esa voz interior. Por el ruído que nos rodea...
Nuestra responsabilidad quizá no sea el propio Marcos, que sí. Nuestra responsabilidad es "apagar" ese ruído... ¡y generar música!
De uno en uno, pero para todos...
Pablo G.
anónimo... pero no tanto.

Alemamá dijo...

Pensar que para muchos ser "responsables" es deshacerse de otro ser humano. Se dieron el gusto: ahora, ¡mátalo tú! ahí está el dinero. Qué terrible.

Ljudmila dijo...

Hola Nestor, te invito visitar mi blog. Hallarás una sorpresa.

Altea dijo...

¿Pero cómo se puese esperar responsabilidades de los chicos de la LOGSE?
Flipáis.

Néstor Aparicio dijo...

PABLO-ANÓNIMO, no te falta razón. Todos tenemos una alarma interna que se enciende cuando las cosas no van bien. Pero, ¿qué sentido del bien tenía Marcos? Ahí estoy de acuerdo con Inma.
ALEMAMÁ es duro como lo cuentas. Pero es real: mátalo tú, que a mi me da la risa.
LJUDMILA, mil gracias. Ya te lo dije, pero me gustó mucho tu premio (y me sonrojaste con tu comentario). Trataré de hacer algo.
ALTEA, estos muchachos me dan cierto sentimiento de desamparo. Muchos de ellos están solos y -aunque muy egoistas- necesitados de alguien. Al final, es curioso, le acaban cogiendo cariño incluso a la juez de menores que les ha condenado...

Marta Salazar dijo...

lo del maltratador es terrible,

ojo que el maltratador o castigador suele castigar y premiar después,

en la sociedad burguesa que veo a mi alrededor pasa eso al menos:

un hombre que castiga física o psicológicamente (el castigo psicológico es aún peor...) y luego llega con flores o regala chocolates...

otro problema que yo veo es que se hereda...

me gustan mucho tus historias!

saludos y gracias x ponerlas x escrito!